Proyectos Singulars de promoción de la economía social

La Fundación Espigoladors desarrolla un proyecto Singulars de diamización territorial para impulsar la economía social en seis demarcaciones catalanas, y reforzar el modelo del obrador es im-perfect®.

Proyectos Singulars de promoción de la economía social

El proyecto Singulars tiene por objetivo la generación de ocupación a través de la creación de nuevos proyectos empresariales y la abertura de nuevas líneas de negocio o mercado, en el marco de la economía social y cooperativa. Estos proyectos están promovidos por el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat, y financiados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Forman parte del Programa de Economía Social y trabajan complementariamente con los Ateneos Cooperativos.

La Fundación Espigoladors ha sido una de las entidades que durante este 2019-2020 ha recibido financiamiento para desarrollar un proyecto Singular. Se trata de un proyecto de dinamización territorial que pretende promocionar la economía social en seis demarcaciones catalanas: El objetivo general que persigue es el refuerzo del modelo de nuestro obrador es im-perfect®, centrado en los principios de la economía social, solidaria, verde y circular.

Los productos es im-perfect® tienen un alto valor añadido, tanto por lo que respecta a su componente social como por lo que respecta a su componente medioambiental. Son conservas vegetales elaboradas a partir de mermas y productos recuperados, frutas y verduras que el mercado alimentario no acepta causa de sus estándares de belleza y de sus políticas de precio. El obrador de la Fundación es, además, un espacio que ofrece oportunidades laborales a colectivos vulnerables.

A través del proyecto Singulars se abrirán nuevos mercados para nuestros productos en las seis demarcaciones citadas anteriormente. Para hacerlo, se propiciará la venta a distribuidores locales de cada zona que apuesten por el producto de proximidad y de la economía social. De esta manera se quiere promocionar el comercio local por sobre el flotante, en territorios amenazados por procesos de gentrificación. Asimismo, se establecerán sinergias con los agentes de la zona que tengan una actividad enmarcada en los principios de la economía social. Para hacer una mayor difusión de este modelo, se realizarán acciones de dinamización en los puntos de venta acompañadas de campañas de comunicación. Desde Espigoladors consideramos que la creación de esta red de entidades de la economía social en cada territorio es esencial para construir organizaciones fuertes y con impacto.

Para hacer llegar estos productos de la economía verde, social y circular a más personas, el proyecto Singulars también contempla la creación de una página web de la marca es im-perfect®. E esta manera, se conseguirá fortalecer aún más la marca y su modelo, y conseguiremos que llegue a nuevos territorios y merados.

En definitiva, es un proyecto que impulsará una marca pionera en el sector del aprovechamiento alimentario y que cuenta con un triple impacto: social, medioambiental y económico.

Si queréis conocer otros proyectos Singulars, haced clic en este enlace: http://aracoop.coop/

La agricultura radical, una propuesta de Murray Bookchin

La agricultura radical, una propuesta de Murray Bookchin

La agricultura es una representación cultural; un fenómeno social y cultural exclusivo de los humanos, o por lo menso eso afirmaba el pensador estadounidense Murray Bookchin (1921-2006). Bookchin fue el primer ideólogo de la teoría de la ecología social, un corriente filosófico y político que empezó a desarrollarse durante la década de los sesenta. Su fundamento teórico se basa en la percepción de los humanos como parte integral del sistema natural, que no deberían hallarse ni por encima ni por debajo de ningún otro de sus componentes. Todo lo contrario, deberían relacionarse con ellos y ellas siguiendo una ética de la complementariedad y la interdependencia. Aun así, teniendo en cuenta que el sistema politicosocial actual los ha llevado a la dominación tanto de la naturaleza como de los otros seres, la teoría de la ecología social lleva a la afirmación que los problemas medioambientales son fundamentalmente de naturaleza social y política.

Bookchin identificó el imperativo de crecimiento de la sociedad capitalista como un peligro para la supervivencia de los distintos ecosistemas. La propuesta práctica que realizó, consistía en la creación de pequeñas comunidades liberadas donde el poder recaiga en manos de una asamblea abierta, y donde no se puedan dar relaciones de dominación, que no considera inherentes a la naturaleza humana. Las diferentes agrupaciones de población vivirían en interdependencia, pero basarían sus intercambios en una ética de la reciprocidad muy diferente a la del modelo capitalista.

El año 1972, Bookchin publicó un ensayo titulado “Radical Agriculture”, donde relata la necesidad de cambiar nuestro sistema agrícola actual, i la estrecha relación que existe entre esta y el modelo de sociedad en el cual vivimos. Según el teórico norteamericano, “nuestra época agrícola contempla el cultivo de alimentos como un negocio que se tiene que llevar a cabo con el único propósito de generar beneficio en el marco de una economía de mercado”. El modelo actual, que no difiere de las otras actividades económicas industrializadas, cuenta con un formato impersonal de producción y usa productos fitosanitários para conseguir un nivel superior de productividad. El teórico también pone de relieve la relación existente entre los consumidores y los alimentos: cuando estos se consumen, están altamente modificados y desnaturalizados. Además, el modelo actual ha dividido a las personas entre consumidoras y productoras, hecho que las aleja de los ideales de intercooperación que tanto valor Bookchin.

Pero no ha sido hasta la llegada del capitalismo que la humanidad y la naturaleza han quedado tan alejadas, afirma el teórico. En otros momentos históricos, y actualmente en otros lugares del mundo basados en modelos de ordenamiento económico y social diferentes, se consideraba la tierra como un elemento inalienable, y el consumo de alimentos como un ritual social sagrado. La tierra era vista como la madre de la vida, y el suelo como un elemento vivo, por lo cual, en el momento de la cosecha, era necesaria la realización de rituales para pedir permiso e incluso disculpas para extraer alimentos. Pese a los elementos mitológicos con los que puedan contar estas visiones, la agricultura primaria era eminentemente ecológica.

Para revertir el modelo actual y volver a cultivar a través de un modelo ecológico, Bookchin ideó la teoría de la agricultura radical. “El objetivo es restituir el sentimiento comunitario: primeramente, reconociendo al suelo como un ecosistema, como una comunidad biótica; y en segundo lugar, entendiendo la agricultura como una actividad de una comunidad humana natural, una comunidad rural y cultural”. La agricultura dejará de entenderse desde el instrumentalismo: la tierra ya no se considerará un recurso natural, pasará a ser la casa de una multiplicidad de seres vivos, entre ellos los humanos.

Con esta nueva concepción de la agricultura, Bookchin considera que se acabará con la relación de dominación que rige el modelo capitalista porque los humanos formarán parte del conjunto de seres vivos bajo una condición de igualdad. Este hecho, dice el teórico, provocará que cada vez se acepte más la variedad, tanto por lo que respecta al mundo agrícola como por lo que respecta al mundo humano. De esta manera, se acabaría con los monocultivos, que Bookchin considera tan perjudiciales para el suelo.

En definitiva, Bookchin elabora una teoría filosófica con una salida práctica. Con el municipalismo en el punto de mira, cree firmemente que los cambios a nivel local pueden contribuir a cambiar un sistema global que atenta contra el medioambiente. El modelo de Espigoladors se alinea con esta visión de Bookchin: lucha para conseguir cambios locales para, a largo plazo, acabar con las pérdidas y el derroche alimentario.