El derecho a la alimentación saludable
Repasamos los aspectos clave de un derecho que aún no se cumple en el marco del Día Mundial de la Salud.
Repasamos los aspectos clave de un derecho que aún no se cumple en el marco del Día Mundial de la Salud.
Una colaboración de Bûmerang, una entidad Zero Waste de modelo circular. Hablan de la necesidad de reducir los residuos para construir un modelo más sostenible, y de su conexión con la lucha para el aprovechamiento alimentario.
Este artículo es una contribución de Bumerang, el bowl que vuelve
En 2015 estaba en una playa de Indonesia, había unas olas increíbles, pero mi vista no centraba en las olas, se centraba en los centenares de pedazos de plástico que había en la playa, un fenómeno que desgraciadamente también acontece en nuestro territorio. En ese momento, me di cuenta, que llevábamos muchos años haciendo las cosas mal, y que el reciclaje no nos sacaría de este problema.
¿Realmente queremos llenar nuestro Océanos de plástico? ¿Es esto lo mejor que sabemos hacer la, aún considerada, especie animal más inteligente del Planeta?
Antes de hablar de soluciones al plástico de monouso, hace falta entender por qué estamos metidos en este lío en primer lugar.
La invención de los plásticos se remonta a principios del siglo XX, fue una revolución y ha ayudado a nuestras sociedades a prosperar en muchos aspectos y a llegar a sitios donde antes era impensable si no fuera por la ligereza y prestaciones que ofrecen algunos materiales creados a partir de plásticos.
No fue hasta mediados del siglo pasado, que los plásticos se comenzaron a utilizar para crear alternativas de un solo uso a objetos de consumo del día a día; como muestra este anuncio de 1955, los plásticos significaron un cambio de estilo de vida para la mayoría de las familias. De repente este nuevo material te permitía ser «más libre y tener más tiempo».

¿Quién hubiera pensado que su mayor virtud y la más celebrada, el hecho de que fueran «para tirar» sería al mismo tiempo el que llevaría a los envases de un solo uso de plástico al borde de la desaparición e incluso total prohibición?
La invención del reciclaje no llegó hasta más adelante, cerca de los años 70, cuando algunos grupos medioambientales comenzaron a señalar el hecho de que se tenía que implementar un sistema de reciclaje para estos materiales que ya comenzaban a acumularse de forma masiva en los vertederos de EEUU y Europa.
Entonces, si el reciclaje no nos va a ayudar a solucionar este problema, ¿cómo lo podemos hacer?
Hace aproximadamente 10 años que se oye a hablar mucho sobre un nuevo concepto, el de la economía circular. Y si hablamos de economía circular, eso significa que ahora estamos en una economía… lineal.
Básicamente esto es lo que hemos estado haciendo durante los últimos 100 años de historia de la humanidad.
La economía circular se centra en mantener el valor de los materiales el máximo posible en el ciclo de producción, eso quiere decir, alargar al máximo la vida útil de los productos y al mismo momento crear sistemas que permitan recuperar todos los materiales de ese producto una vez quien lo ha comprado no lo necesite más. De esa forma evitamos que lleguen al vertedero e incentivamos a las empresas a diseñar para la longevidad y no para la obsolecencia programada.
La economía circular busca mantener el valor de los materiales el máximo de tiempo posible
Una empresa que trabaje los modelos de economía circular creará productos y servicios los cuales no crearán residuos al final de su ciclo de uso.
Otra forma de crear organizaciones basados en la economía circular es partir de un desecho que a día de hoy no se está aprovechando. Este es el caso de Espigoladors, el cual parte de la premisa que el 30% de la producción de comida munidial se desecha. Con esto como punto de partida trabaja con estos excedentes que el sector primario no puede comercializar a causa de las políticas estéticas y de precio, para darles valor, ya sea de forma no lucrativa a partir de donarlos a organizaciones benéficas o a partir de la creación de su producto es-imperfect®. Partir de un recurso desaprovechado y crear un producto de valor añadido es lo que también se conoce como «upcycling»

Pero todo esto suena muy bien para trabajarlo como organización o negocio, pero… ¿cómo lo hacemos para vivir de forma más circular en nuestro día a día?
De esa inquietud es donde nace el, ahora conocido, como movimiento zero waste, que busca minimizar al máximo los residuos que generan las personas en el día a día. Se calcula que un europeo común puede llegar a generar hasta 500kg de residuos al año. Eso significa que una ciudad como Barcelona estaría generando 750.000 toneladas de residuos al año 😧.
Y cualquiera que haya intentado minimizar sus residuos sabe lo difícil que puede ser y lo desesperanzador de intentarlo si no vas preparad@. Por suerte, cada vez es más la información que tenemos disponible online y también los servicios que nos quieren ayudar a que este objetivo sea cada vez más y más fácil. El movimiento ecologista es muy famoso por sus 3 siglas: Reducir, Reutilizar y Reciclar. Nosotros creemos que hay que añadirle un par más antes: Rechazar y Repensar. Cuando sientas el impulso de «consumir» alguna cosa, pasa primero, detenidamente por cada una de ellas:
Si antes de cualquier compra pasamos detenidamente por estos puntos, veremos que llevar una vida zero waste no es tan difícil como parece.
Al igual que Espigoladors implementando la economía circular, existen iniciativas de economía circular que buscan ayudar al ciudadano a vivir sin generar residuos. Es el caso de nuestra iniciativa Bûmerang, con la cual buscamos llevar al siglo XXI lo que nuestros abuelos tan bien sabían hacer, reutilizar. A día de hoy nos hemos vuelto una sociedad que va con prisa y que tiene poco tiempo, la comida del mediodía se ha vuelto algo rápido y con poco tiempo y la mayoría tiramos por la vía fácil de comprar algo ya preparado. Es muy frustrante saber que cada día, al comer, estás generando residuos. Una alternativa podría ser traerte tu tupper propio, pero también somos una sociedad oblidadiza y es por eso que hemos creado el Bûmerang, bowl que vuelve un servicio gratuito que está disponible en varios puntos de comida para llevar de la ciudad de Barcelona y donde podrás disfrutar tu plato para llevar en un envase reutilizable de forma 100% gratuita.
A través de una app controlamos que retornes los Bûmerangs en menos de 15 días, el tiempo que dejamos que disfrutes de tu Bûmerang. Ese envase lo puedes retornar en cualquier otro punto de la red Bûmerang y puedes disfrutar de otro en cualquier momento en cualquier otro punto de la red, solo te pedimos que lo devuelvas en 15 días 🙂.

Cómo hemos visto, el reciclaje es una NO solución que, aunque importante seguir haciéndolo, no nos va a salir de este problema en el que estamos metidos. Si queremos solucionar el problema de los residuos, ya sea alimentarios, de envases o de la moda; necesitamos poner tod@s un poco de nuestra parte y apoyar las iniciativas como Espigoladors y Bûmerang que nos ayudarán, poco a poco, a ir doblando los extremos de esta economía lineal en la que vivimos para acabar convirtiéndola en una de 100% circular.
Sobre el autor: Oriol Segarra Pol es ingeniero industrial y cuenta con una larga trayectoria en el campo de la contaminación causada por el plástico y la economía circular. Actualmente es CEO de Bûmerang, empresa Zero Waste que creó el año 2019.
La Fundación Espigoladors celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente reivindicando la importancia del aprovechamiento alimentario

Cada vez que alguien habla del medio ambiente, la imagen más característica que se evoca son montañas verdes, bosques densos y ríos y lagos de agua cristalina. Cuando hablan de desastres ambientales, en cambio, estos parajes pasan a estar dañados. Las montañas dejan de ser verdes y se llenan de basura, los bosques arden, y el agua de los lagos y ríos pasa a ser marrón. También entre en juego, inevitablemente, el cambio climático y todos sus efectos: el deshielo de los polos, el agujero en la capa de ozono, y todo el conjunto de desastres naturales más extremos que provoca.
Por suerte, las reivindicaciones ambientales, especialmente aquellas relacionadas con el cambio climático, están en el orden del día. Los y las jóvenes de todo el mundo han alzado la voz para reclamar un modelo de organización socioeconómico más sostenible. Últimamente hemos vivido las primeras huelgas por el clima y sus manifestaciones multitudinarias, a las cuales se sumaban todos aquellos y aquellas que ya hace años que trabajan para conseguir un cambio de paradigma. Pese a la notoriedad de las reivindicaciones, muchas de las causas de los desastres ambientales y del cambio climático siguen siendo desconocidas o, como mínimo, pasan desapercibidas. Una de ellas son las pérdidas y el desperdicio alimentario, una problemática social ambiental a la cual la Fundación Espigoladors queremos dar respuesta a través de nuestra actividad.
“Desperdicio”, decía la cocinera Ada Parellada, es una palabra que estamos aprendiendo a decir. Hace referencia a todos aquellos alimentos aptos para el consumo humano que se descartan a lo largo de la cadena alimentaria, desde el sector primario hasta la despensa de casa. El año 2011, la FAO calculó que anualmente se pierde y desperdicia un tercio de los alimentos que se producen a escala global. Un año más tarde, el estudio Fusiones acotó esta cifra a escala europea; en este territorio se tiran 88 millones de toneladas de alimentos. Y si queremos datos aún más locales, tenemos que fijarnos en el estudio que la Agencia de Residuos de Cataluña y la UAB realizaron el año 2012: solo teniendo en cuenta los sectores de la restauración, el comercio al detalle y el ámbito doméstico, se desperdician 35 kg de alimentos por persona y año.

Las pérdidas y el desperdicio alimentario no son solo una problemática ambiental porque suponen la creación de residuos alimentarios, sino que tienen unas implicaciones mayores. Cuando un alimento se descarta, convierte en residuo todos los elementos utilizados en su producción, como el agua y la tierra. Además, contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero; se ha calculado que es el causante del 8% de estas emisiones a escala global.
Como toda problemática ambiental, las pérdidas y el desperdicio alimentario tienen implicaciones sociales que debemos combatir. Es muy difícil no hablar sobre la contradicción que supone que esta problemática exista en un mundo donde cada vez son más las personas que no tienen garantizado el derecho a una alimentación sostenible. Aún así, debemos señalar que estas dos problemáticas no están correlacionadas, y que las dos están causadas por un sistema de mercado y organización social que no tiene en cuenta ni la justicia social ni la ambiental.
Una de las implicaciones sociales más claras de las pérdidas y el desperdicio es la dificultad añadida que suponen para el sector primario cuando se trata de comercializar sus productos. Las pérdidas alimentarias que se originan en los campos del sector primario están causadas por un sistema de mercado que exige unos cánones estéticos y de calibre muy difíciles de cumplir, y que imponen unas políticas de precios severas. Este contexto dificulta que el sector primario pueda obtener un rendimiento de su trabajo, que a ojo de la sociedad va perdiendo poco a poco su valor y el de los alimentos.

Es por todo eso que hoy, Día Mundial del Medio Ambiente, queremos visibilizar las implicaciones que tienen las pérdidas y el desperdicio alimentario. Desde Espigoladors trabajamos día tras día para ponerle fin, porque queremos construir un modelo sostenible que tenga en cuenta la justicia social. Y porque queremos que este modelo valore el trabajo del sector primario, un agente esencial para el territorio, y los alimentos. Un modelo que, inevitablemente, parra por la circularidad: trabajamos aprovechando residuos, dotándolos de una segunda vida.
Muchas gracias a todas las personas que habéis pasado a la acción para trabajar por el aprovechamiento alimentario y, especialmente, muchas gracias a todas las personas voluntarias y al sector primario comprometido. Seguimos creando red para el medio ambiente!
