El proyecto SOULFOOD entra en su recta final con dos jornadas de cierre en Reus

El proyecto SOULFOOD entra en su recta final con dos jornadas de cierre en Reus

Los pasados jueves y viernes, Reus acogió el evento final del proyecto europeo SOULFOOD, una iniciativa que concluirá oficialmente a finales del mes de agosto tras dos años de intenso trabajo. El proyecto ha contado con un consorcio multidisciplinar formado por socios de nueve países europeos, con el objetivo común de hacer frente a las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario (PDA) en el ámbito de la producción agroalimentaria.

El eje central del proyecto ha sido el diseño y desarrollo de una herramienta digital innovadora para facilitar la canalización de los excedentes alimentarios del sector primario hacia entidades sociales. Esta herramienta no solo busca optimizar el aprovechamiento de los recursos alimentarios, sino también digitalizar el sector agroalimentario y visibilizar los retos estructurales a los que se enfrenta hoy en día el campesinado europeo.

Durante las dos jornadas en Reus, se combinaron eventos públicos de difusión con reuniones internas de cierre del proyecto. El encuentro despertó el interés de los medios de comunicación locales y contó con la presencia destacada de representantes institucionales de la Diputación de Tarragona, quienes manifestaron su compromiso con la continuidad del proyecto y con el apoyo al campesinado del Camp de Tarragona.

El colofón final fue la visita a la finca de Laura Blanch, una de las productoras referentes del proyecto. Laura abrió las puertas de su explotación de agricultura integrada, ofreciendo una muestra práctica de gestión sostenible, donde el papel de entidades como Espigoladors resulta clave para reducir el desperdicio y aprovechar los recursos de forma justa y eficiente.

Un Peer Review europeo para repensar las políticas contra el desperdicio alimentario

Paralelamente al evento de cierre del proyecto, la Diputación de Tarragona acogió los días 15 y 16 de julio una revisión entre iguales (Peer Review) de Interreg Europe, una metodología de aprendizaje entre iguales en la que diversas regiones europeas aportan su experiencia para ayudar a mejorar políticas públicas locales.

Se trata de una actividad organizada por la Policy Learning Platform de Interreg Europe, en la que una región anfitriona expone un reto o política a mejorar, y expertos y representantes de otras regiones europeas ofrecen recomendaciones, buenas prácticas y reflexiones críticas desde su experiencia. Todo ello para guiar acciones futuras con una mirada colaborativa e internacional.

En este caso, la Diputación de Tarragona asumió el rol de anfitriona, exponiendo los retos que afronta para reducir el desperdicio alimentario en la producción agroalimentaria, especialmente en el mundo rural. La necesidad de mejorar las políticas públicas en este ámbito ha sido uno de los puntos clave que el proyecto SOULFOOD ha puesto sobre la mesa.

La jornada se inició con una bienvenida institucional y una presentación de la realidad agrícola del territorio. A continuación, las entidades locales expusieron datos, prácticas e iniciativas relevantes en la lucha contra el desperdicio. Por la tarde, los expertos internacionales compartieron buenas prácticas y experiencias replicables, centrándose en:

  • Metodologías para la reducción de pérdidas en la producción y distribución
  • Activación de iniciativas sociales y de sensibilización en el mundo rural

El segundo día se dedicó a la generación colectiva de propuestas y recomendaciones específicas que podrían implementarse en el territorio. También se debatieron acciones de seguimiento y oportunidades de futura colaboración entre regiones europeas.

Avanzamos en la prevención del desperdicio alimentario desde una mirada local y europea

El cierre del proyecto SOULFOOD y el Peer Review de Interreg Europe han sido dos espacios complementarios y enriquecedores que han sentado las bases para seguir avanzando en la prevención del desperdicio alimentario desde una mirada local y europea. El éxito de participación y la implicación de instituciones, entidades sociales y expertas ha dejado claro que la lucha contra las PDA necesita alianzas sólidas, compromiso político y soluciones prácticas e innovadoras.

Con iniciativas como ésta, Tarragona se posiciona como referente en la promoción de un modelo agroalimentario más justo, sostenible y resiliente.

Caso de estudio sobre la pérdida de alimentos en Noruega: el salmón

Caso de estudio sobre la pérdida de alimentos en Noruega: el salmón

Héctor Barco, técnico de conocimiento e investigación de Espigoladors, viaja a Noruega para analizar las pérdidas alimentarias en la cría de salmón. Hoy, nos cuenta todos los detalles.

Bienvenido a Stavanger, una ciudad noruega de gran importancia, no sólo por su economía impulsada por el petróleo, sino también por su creciente popularidad como destino turístico. Uno de sus monumentos más emblemáticos es la Roca del Púlpito, espectacularmente encaramada sobre el fiordo Lysefjord.

Este viaje, aunque no está totalmente desconectado del turismo y la energía, tiene un propósito diferente. Stavanger está en la costa, y el litoral noruego alberga otra actividad económica mundialmente reconocida: la cría del salmón. Piensa en cualquier otro pescado… ¿Puedes nombrar uno tan estrechamente ligado a un país? Di «salmón» y la mayoría de la gente añadirá instintivamente «noruego». Aunque el salmón no se cría sólo aquí, Noruega lidera sin duda el sector.

Los objetivos del viaje a Stavanger

Este viaje tiene varios objetivos. Uno de ellos es comprender cómo las operaciones de cría de salmón monitorizan y supervisan las pérdidas, desde las primeras etapas (alrededor de 100-200 gramos) hasta el tamaño comercial (normalmente 4-6 kilogramos, aunque se inclina más hacia los 4 kilogramos). ¿Son estos métodos de seguimiento lo suficientemente sólidos como para ofrecer una imagen fiable de estas pérdidas? Y si es así, ¿pueden aplicarse a otros sectores de la acuicultura?

También se plantea una cuestión más profunda y conceptual: ¿cómo podemos conciliar la definición de pérdida de alimentos de la UE, concebida en gran medida en torno a cultivos como la lechuga, con el ciclo de vida de un salmón? Adaptar el concepto a la acuicultura podría abrir la puerta a estrategias más amplias e integradoras para atajar las pérdidas de alimentos.

El ciclo vital del salmón

Sumerjámonos en un fascinante giro biológico. El salmón, desde una fase temprana (en torno a los 100-200 gramos), sufre una transformación que le permite vivir tanto en entornos de agua dulce como salada. Esta primera etapa se conoce como “smolt”. Como padre de niños pequeños que soy, no puedo evitar envidiar ese tipo de adaptabilidad a condiciones tan drásticamente diferentes. Después de todo, puede que algunos de nosotros nunca consigamos adaptarnos a la vida lejos de donde nacimos.

Los jóvenes salmones se crían en aguas prístinas, a menudo cerca de ríos y enclavados en pintorescos fiordos. El sacrificio que supone visitar estos impresionantes parajes… bueno, ¡alguien tiene que hacerlo! (Aquí van unas cuantas fotos para demostrar que estaba trabajando).

Dentro de estas «piscinas» se controlan casi todos los parámetros: temperatura, salinidad, horarios de alimentación… Lo interesante es que no hay una receta estándar. Dentro de las limitaciones de la normativa, cada empresa tiene su propia estrategia, a menudo basada en la experiencia acumulada y la experimentación.

Entre tanta sofisticación tecnológica, lo que más me llamó la atención fue el proceso utilizado para registrar las pérdidas: totalmente manual. Los peces muertos se cuentan a mano y luego se registran en un sistema informático. Aún no se consideran «pérdidas de alimentos», porque no han llegado a la fase de «listos para ser cosechados/capturados», pero son pérdidas de producción, y entenderlas es clave para ver el panorama completo de las ineficiencias de la cadena alimentaria.

El corazón del estudio del salmón

Y ahora, permítanme presentarles lo que creo que es el «núcleo» de este estudio de caso. Imagínense a un noruego cualquiera; llamémosle Ragnar (¡saludos de un superfan de la serie de televisión Vikings!). Todos los días, Ragnar se dirige a la piscina con una red para recoger los salmones muertos. El diseño de las jaulas es inteligente: mediante corrientes artificiales, los peces muertos se hunden de forma natural hacia un punto concreto.

Una vez allí, Ragnar los atrapa con redes, los cuenta y los echa en un cubo. A partir de ahí, se canalizan por una tubería hasta un tanque central donde acaban transformándose en un lodo que puede valorizarse. Ese lodo suele utilizarse para bioenergía, pero también se recuperan proteínas y aceite, que pueden emplearse en alimentos para mascotas. Aún hay margen de mejora. De hecho, los investigadores ya están explorando formas de extraer de él compuestos específicos valiosos.

Volvamos a Ragnar. Antes de depositar los peces en el tubo, los cuenta, por ejemplo 5 ha contado hoy, y luego va al ordenador de la empresa para registrar ese número exacto en un programa informático especializado. Y aquí está la pregunta del millón: ¿qué incentivo tiene Ragnar para informar de 5 y no sólo de 1? Para los que venimos de culturas más mediterráneas, esta pregunta se responde sola.

La integridad del sistema se basa en una combinación de factores: la supervisión de las autoridades públicas (que controlan en cada piscifactoría el número de “smolt” que entran y luego el número de peces comestibles que se recogen); el propio interés de los piscicultores por vigilar de cerca la salud de los peces y detectar a tiempo cualquier posible brote de enfermedad; la confianza entre empresas («si metes la pata, nos manchas a todos») y, quizá lo más importante, una cultura nórdica arraigada en la confianza y la transparencia institucionales.

Para una piscifactoría “post-smolt”, las estimaciones actuales de pérdidas de “smolt” se sitúan en torno al 1,1%, incluido el transporte de los “post-smolt” a las redes marinas. Una de las principales causas de las pérdidas es el ortoreovirus piscino (PRV), un virus que aún es bastante desconocido.

Para saber qué ocurre cuando el salmón supera 1 kg, hay que subirse a un barco y dirigirse a las instalaciones costeras: grandes redes marinas donde los peces están en contacto constante con el mar abierto. Esto conlleva tanto beneficios como riesgos. Entre estos últimos está la acumulación de residuos orgánicos bajo las jaulas. La mejora de la tecnología de alimentación y la reubicación en zonas con corrientes más fuertes han reducido este problema. Sin embargo, el mar y las corrientes entrañan sus propios peligros para el salmón por la exposición a agentes patógenos. El más grave es el piojo de mar (Lepeophtheirus salmonis), un parásito responsable de una importante mortalidad debido a los agresivos tratamientos utilizados para combatirlo.

El dicho de que el remedio es peor que la enfermedad se ajusta perfectamente a este caso. Las restricciones reglamentarias obligan a los productores a mantener la presencia de piojos de mar en las piscifactorías por debajo de un umbral. El objetivo principal de esta normativa no es reducir la exposición de los salmones de piscifactoría a los piojos de mar. La verdadera razón es proteger a los salmones salvajes de la exposición a los piojos de mar cuando nadan en las proximidades de las piscifactorías de salmón, ya sea porque abandonan los ríos y se dirigen a mar abierto o cuando nadan de vuelta a los ríos para desovar.

Pérdidas de alimentos en el salmón

A medida que el salmón crece, aumentan los problemas de bienestar y salud. Cuando alcanzan el tamaño ideal para el mercado, normalmente entre 3 y 6-7 kg, empiezan a sufrir problemas de circulación sanguínea. Además, algunos mercados asiáticos demandan salmones de casi 10 kg. Aunque esto promete precios altos, el inconveniente es un aumento de las pérdidas, convirtiendo en desperdicio lo que podría ser alimento.

Al igual que ocurre con la fruta, las preferencias estéticas y de tamaño de los consumidores pueden generar pérdidas de alimentos, ya se trate de una naranja o de un salmón. Si se suman todas las causas, las pérdidas totales actuales se estiman en torno al 17% de la producción. La persona que nos guió durante la visita y está directamente implicada en las operaciones diarias de la cría de salmón estimó que, de media, mueren unos 50 salmones por red al día. Por lo tanto, si una piscifactoría tiene 6 redes y cada pez pesa entre 6 y 7 kg, el volumen de pérdidas diarias de alimentos por piscifactoría es muy llamativo. A pesar de la cantidad absoluta de alimentos que se pierden actualmente, en términos porcentuales esto representaría aproximadamente el 0,03% de la producción total perdida diariamente.

De nuevo, a pesar de algunas innovaciones como el escaneado visual y el seguimiento asistido por IA, el proceso sigue reduciéndose a menudo al registro manual de las pérdidas. Y una vez más, volvemos al reto central de Ragnar: ¿cuáles son los incentivos para notificar pérdidas precisas que permitan comprender el problema? ¿Podría adaptarse este sistema a otros sectores o regiones? ¿Qué haría falta, siendo realistas, para que funcionara (sin recurrir a superpoderes)?

Notificación de pérdidas de alimentos

Ragnar se encuentra en el corazón de un sistema que debe ser virtuoso, regido por una regulación y unos mecanismos de verificación sólidos, donde los controles impidan las malas prácticas y donde ningún «Loki» pueda manipular las cifras. Tiene que ser un sistema basado en la confianza, entre las empresas y las autoridades, y dentro de las propias empresas. Sólo con una base así puede lograrse algo aparentemente sencillo, pero complejo en sus facetas: que Ragnar observe e informe con precisión de la realidad que tiene ante sí. Este sistema garantizaría que los recursos necesarios para la cuantificación no sean excesivamente caros para la empresa, eliminando así las barreras presupuestarias que, de otro modo, podrían impedir un análisis exhaustivo del problema. Al mismo tiempo, el sistema permite a los piscicultores recoger un importante indicador de la salud de los peces en explotaciones que suelen tener entre unos cientos de miles y más de un millón de peces.

Al igual que Ragnar Lothbrok en su aventura al frente de los vikingos, ahora nos enfrentamos a un reto, no de espadas o escudos, sino de construir un sistema que nos permita ofrecer un diagnóstico claro y riguroso del problema, con intervención humana en su núcleo para garantizar un recuento preciso y la notificación a las autoridades. Ragnar no amplió su mundo sólo fortificando sus defensas, lo hizo atreviéndose a tender puentes. Del mismo modo, un sistema fiable para comprender las pérdidas de salmón debe estar arraigado en un sentido de propósito compartido.

Ragnar comprendió, antes que muchos otros, que el progreso requería algo más que conquista, requería comprensión. Su alianza con Athelstan, un monje cristiano de un mundo que su pueblo despreciaba, le permitió no sólo descubrir nuevas tierras, sino también nuevas ideas. Del mismo modo, una visión compartida entre empresas y poderes públicos en torno a la pérdida de salmón permite comprender el problema en toda su complejidad. Al aunar diversas perspectivas, el análisis se enriquece, las soluciones se fortalecen y todos, la industria, los reguladores y el medio ambiente, salen ganando. Como en tiempos de Ragnar, sólo quienes estén dispuestos a escuchar al otro podrán construir un futuro que perdure.

Siguiendo el espíritu de unificación de Ragnar, una reciente asociación entre productores noruegos de salmón, facilitada por AquaCloud, ha llevado a los piscicultores a compartir datos detallados sobre producción y pérdidas entre sí, con investigadores y otras partes interesadas. La visión de AquaCloud es «…hacer mejores a los piscicultores, juntos, impulsando el crecimiento sostenible mediante el intercambio de datos y el valor derivado de los datos». Al aprovechar los datos detallados de cada silo (es decir, de cada piscifactoría), aumentan las posibilidades de obtener información sobre la compleja interacción entre tecnología y medio ambiente en la cría del salmón. Sin embargo, la columna vertebral de las mediciones de pérdida de alimentos sigue siendo el sistema normativo de supervisión y recopilación de datos en cada piscifactoría de salmón. Es este sistema, en el que participan la Dirección General de Pesca y la Autoridad Noruega de Seguridad Alimentaria, es el que hace posible el tipo de iniciativas que pone de manifiesto AquaCloud.

Así pues, este sistema sigue evolucionando, esforzándose por alcanzar el equilibrio necesario entre las distintas partes interesadas. Por lo que sabemos, seguirán surgiendo nuevas propuestas políticas, junto con los esfuerzos en curso para encontrar valor en los flujos de lodos actuales y seguir reduciendo la huella ambiental del sector en la región. En este empeño, la confianza y la colaboración siguen siendo vitales, porque la historia nos recuerda, incluso en el mito, que cuando se traiciona el equilibrio, las consecuencias pueden ser brutales. El águila de sangre no era sólo un castigo por traición, sino un símbolo de lo que ocurre cuando se rompe un código compartido. Asegurémonos de que lo que construimos juntos no se rige por el miedo, sino por la transparencia, la innovación y la responsabilidad mutua.

Comparte tu opinión

¿Cómo ves el sistema actual? ¿Qué mejoras sugerirías, teniendo en cuenta las limitaciones presupuestarias (y la ausencia de superpotencias)? ¿Y a qué otros productos alimentarios o regiones podría adaptarse este modelo?

Presentación de los casos de estudio de FOLOU: replantearse la pérdida de alimentos desde la base en la Unión Europea

Presentación de los casos de estudio de FOLOU: replantearse la pérdida de alimentos desde la base en la Unión Europea

Tal vez sólo el título ya te plantee algunas preguntas: ¿qué son exactamente las «pérdidas de alimentos» y por qué se trata de la Unión Europea? Pero, sobre todo: ¿por qué debería importarme?

En estos tiempos de incertidumbre, en los que todo se mueve a la velocidad del rayo y apenas tenemos tiempo para nada, y mucho menos para leer artículos de reflexión, en FOLOU nos atrevemos a intentarlo. Lanzamos una serie de artículos informativos pensados no sólo para compartir resultados y cifras de nuestra investigación, sino para abrir espacios de reflexión, diálogo y comprensión más profunda. A veces, el camino hacia una cifra es tan importante como la propia cifra. Como suele decirse, a veces la felicidad se encuentra en la sala de espera de la propia felicidad. 

FOLOU es un proyecto europeo que aborda un problema que quizá hayas considerado vagamente antes, pero que rara vez recibe la atención que merece: los alimentos que se pierden durante la producción primaria. Tómate un momento para pensar en la última frase: perdemos alimentos en el mismo lugar donde se producen.

Incluso te cuento algo aún más sorprendente: hoy en día todavía no conocemos realmente la magnitud de estas pérdidas en nuestros territorios. Una de las razones es la dificultad inherente para medirlas. Imagínate que eres un responsable político en tu país, región o ciudad y quieres comprender la magnitud de este problema. ¿Por dónde empezar? Detente un segundo y piensa: ¿cómo lo harías? Me encantaría escuchar la respuesta que se te ha ocurrido (y si te apetece compartirla, puedes enviar un correo electrónico a Héctor Barco Cobalea, de Espigoladors, a circular@espigoladors.com).

Por mi parte, empezaría por definir nuestro objeto de estudio, ¿qué entendemos exactamente por pérdida de alimentos? y a partir de ahí, trabajar para desarrollar una metodología sólida y replicable para cuantificarla. No es tarea fácil. Y, sin embargo, eso es precisamente lo que pretende FOLOU: demostrar que comprender el problema no sólo es posible, sino que merece la pena el esfuerzo.

En lo que se refiere al primer paso, definir la pérdida de alimentos, FOLOU ya ha hecho progresos significativos, y aún quedan muchos por hacer. De hecho, hemos organizado un seminario en el que se dedicó más de hora y media exclusivamente a debatir cómo definir la pérdida de alimentos en el contexto de la UE. Otros dos seminarios se centraron en cómo medir esas pérdidas en las explotaciones y a escalas más amplias: ciudades, regiones o incluso países enteros.

A modo de resumen: la Unión Europea trabaja actualmente para comprender mejor el desperdicio de alimentos que se produce a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, desde el momento en que se cosecha un producto hasta que llega a nuestros hogares. La estimación global de la FAO nos da una idea de lo importante que es: alrededor de un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo acaban desperdiciándose, gran parte de ellos en vertederos.

Con semejantes cifras, parece obvio que merece la pena investigar este asunto. Pero aquí está el problema: la mayoría de los estudios, incluidos los de la UE, sólo empiezan a contar una vez que los alimentos ya han sido cosechados (o capturados o sacrificados). ¿Qué ocurre antes? La verdad es que no lo sabemos.

FOLOU intenta llenar ese vacío. En la actualidad, muchos productores se ven obligados a aceptar que, para vender X, necesitan producir X+Y, siendo Y la parte que se pierde o se desecha antes de la venta. Esto tiene claros costes económicos, medioambientales y sociales, tanto para los propios productores como para la sociedad en general. 

Queremos conocer esa «Y». Y queremos hacerlo no sólo a través de marcos teóricos, sino escuchando directamente a los productores que se enfrentan a este reto cada día. Queremos aprender de su experiencia: de sus datos, de sus explicaciones y, lo que es más importante, de cómo podemos ayudar a otros productores, investigadores, empresas y autoridades públicas a medir y reducir ellos mismos estas pérdidas.

Para ello, FOLOU está preparando una serie de casos de estudio. En ellos se medirán las pérdidas de alimentos en diversos productos y regiones de la Unión Europea, con el objetivo de crear un corpus de conocimientos diverso y práctico que respalde esa ambición mayor.

Este artículo es el primero de una serie que pretende compartir ese viaje, no sólo los resultados finales, mediante el relato de las experiencias adquiridas durante las visitas sobre el terreno y las reflexiones a lo largo del camino.

Si estás dispuesto a aceptar el reto y compartir tus propias reflexiones, bienvenid@ a bordo.

Puedes consultar la publicación original en la página web del proyecto.

La magnitud de las pérdidas de cítricos: publicamos los primeros resultados del proyecto Zitroladors

La magnitud de las pérdidas de cítricos: publicamos los primeros resultados del proyecto Zitroladors

El Proyecto Zitroladors, que impulsamos de la mano de WWF y financiado por el Ministerio de Transición Ecológica, que ha contado con la colaboración de productores de cítricos, pretende conocer la magnitud de las pérdidas de cítricos en campo, analizar sus causas y proponer soluciones para minimizarlas y luchar contra el cambio climático.

En la actualidad, estudios en esta materia como el de “Driven to Waste: The Global Impact of Food Loss and Waste on Farms” de WWF UK (2021), demuestran que entre un 33 y un 40 % de los alimentos que se producen en el planeta acaban descartados a lo largo de la cadena agroalimentaria, incluso tirados a vertederos. Además, estas pérdidas y desperdicio de alimentos implican el despilfarro de 250 kilómetros cúbicos anuales de agua -equivalente a la cantidad que vierte al mar anualmente el río Volga- y 3,3 gigatoneladas de CO2 de emisiones de gases efecto invernadero al año- una huella de carbono superior a la de todos los países del planeta, salvo Estados Unidos y China-, que agravan aún más la emergencia climática.

Por estos motivos, es urgente implementar acciones que permitan atajar de raíz las pérdidas y el desperdicio alimentario en un planeta donde más de 800 millones de personas pasan hambre cada día. Se trata de una problemática que afecta negativamente a la sociedad y al medio ambiente, y que debe estudiarse y prevenirse durante todas las fases de la cadena agroalimentaria.

Por el momento, las pérdidas alimentarias que se producen en el campo han sido las menos estudiadas de toda la cadena agroalimentaria. Este desconocimiento del problema en esta fase de la cadena, podría suponer una subestimación tanto de sus dimensiones reales como de sus impactos derivados, al medir más “lo que se piensa que se tira” que “lo que realmente se tira”.

Proyecto Zitroladors: pérdidas de cítricos en el campo, cuantificación y soluciones para la adaptación al cambio climática

El proyecto Zitroladors, que dirigimos junto a WWF España y que está financiado por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, se ha desarrollado durante el último semestre en fincas citrícolas seleccionadas de Andalucía y Cataluña.

La cuantificación de estas pérdidas se ha centrado, no solo en el conocimiento de la magnitud del problema, sino también se ha ahondando en la identificación de las causas que lo provocan y en consensuar medidas que ayuden a reducir estas pérdidas alimentarias.

Para ello se ha aplicado la metodología de cuantificación de las pérdidas alimentarias en campo, que se está diseñando dentro del proyecto europeo FOLOU, basada en la recopilación de datos a través de técnicas cualitativas y cuantitativas. Esta metodología ha sido además validada por agricultores y representantes del sector de los cítricos en nuestra tierra. Este proceso de medición, nos confirma que no ha supuesto ninguna alteración de las labores diarias de cosecha de cítricos que se tenían planificadas, tanto en la fase de pre-cosecha como en cosecha.

Una avance de los resultados del proyecto permite señalar que, en el caso de las mandarinas, los volúmenes que se pierden en pre-cosecha son mínimos, llegan a 492 gramos por árbol, lo que equivale a un índice de pérdidas del 0,61%. Casi la mitad de estas pérdidas se consideran comestibles, pero no vendibles (46%), y si le sumamos las vendibles, se alcanza el 62% de las mandarinas descartadas de su comercialización y dejadas en campo.

Generalizando los cálculos para el conjunto de las explotaciones, se detectaría que antes de la cosecha ya se dejan 3.444 kilos de mandarinas en campo, de los que al menos una cuarta parte serían comestibles y con potencial a ser vendidas en fresco.

En el caso de las naranjas las cifras extraídas son  superiores en pre-cosecha, donde se ha calculado una cifra media de 2.5 kilos descartados por árbol. De esta cantidad, el 37% corresponde a naranjas comestibles. Si se multiplican esas ratios por el número de árboles de las parcelas analizadas, se tendrían unas pérdidas de pre-cosecha de 21.726 kilos por explotación tipo.

Ahondando sobre las causas futuras de las pérdidas, los productores señalan los efectos de la crisis climática.  Por una mayor producción de frutas con calibres más bajos en los próximos años debido a los mayores episodios de sequía que se esperan. Esta casuística genera a su vez un doble efecto:

  • Una mayor competencia con otros países donde sí se podría producir la fruta con el actual calibre, que podría desplazar del mercado a la producción nacional/local, con los efectos negativos que conllevaría.
  • Menor rentabilidad de las producciones de cítricos, al encontrarse con una alta oferta de fruta más pequeña, y con unos costes crecientes, que podrían desincentivar en muchos casos la propia cosecha de la fruta.
  • Los efectos del cambio climático también pueden llevar asociados una mayor aparición de plagas y enfermedades, tanto de las actuales, que podrían ser más acusadas, como especialmente nuevas plagas, siendo algunas de ellas mucho más dañinas que las actualmente tratadas.

Soluciones:

  • Las soluciones coincidentes se encuentran especialmente en la necesidad de concienciación del consumidor para fomentar el consumo de productos de ámbito local, independientemente de su forma o tamaño.
  • Esta sensibilización debe dirigirse también a los supermercados, lugares donde compra la mayoría de la población, para asegurar la presencia de frutas y verduras de producción locales entre la oferta en sus lineales, y que este origen quede perfectamente visible para todos.

También deben ponerse de relieve los desequilibrios actuales de poder dentro de la cadena, que tiene efectos negativos en la producción primaria donde, de manera indirecta, se está instando a los agricultores/as a producir grandes cantidades, asumiendo que parte de ellos se descartarán en muchos casos por estética.

Evitar las pérdidas y el desperdicio alimentario, uno de los grandes retos pendientes del sistema alimentario español  

Uno de los grandes retos globales es evitar las pérdidas y el desperdicio alimentario, y también para nuestro país, por ello, ambas entidades como miembros del colectivo #LeysinDesperdicio, reclaman al Gobierno la aprobación definitiva de la ley de pérdidas y desperdicio alimentario y se pueda seguir avanzando en la resolución de este problema.


Arrancamos el proyecto europeo Soulfood para buscar soluciones tecnológicas para luchar contra las pérdidas y el desperdicio alimentario

Arrancamos el proyecto europeo Soulfood para buscar soluciones tecnológicas para luchar contra las pérdidas y el desperdicio alimentario

Una iniciativa liderada por la Diputación de Tarragona con la colaboración del Ayuntamiento de Reus, REDESSA, el Clúster TIC Catalunya Sud, la Fundación Espigoladors y otros socios europeos. Tendrá una duración de dos años y cuenta con financiación del Fondo Social Europeo Plus.

Soulfood es un proyecto impulsado con el objetivo de luchar contra las pérdidas y el desperdicio alimentario. Durante dos años, buscaremos fórmulas basadas en la innovación tecnológica para prevenir las pérdidas y, también, poder hacer llegar los excedentes de las producciones agrícolas a iniciativas sociales.

La iniciativa consta de cuatro paquetes de trabajo: la gestión y la coordinación, la identificación y pruebas de soluciones digitales para una producción agrícola y de alimentos sostenible, la identificación de soluciones para mejorar las iniciativas sociales de distribución alimentaria y la comunicación.

Desde Espigoladors lideramos el tercer paquete. Gracias al espigueo, hemos podido tejer una red de productores y productoras agrícolas en todo el territorio que tienen un fuerte compromiso con el aprovechamiento, además de conocer sobre el terreno la realidad de esta problemática. También tenemos una larga trayectoria de colaboración con entidades sociales de distribución de alimentos. Por ello, nuestra labor en el marco del proyecto consistirá, entre otros, en identificar soluciones para mejorar la canalización de los excedentes hacia iniciativas sociales de distribución de alimentos y elaborar los informes con los resultados de las investigaciones.

Es fundamental sumar esfuerzos para avanzar hacia la prevención y reducción de las pérdidas de alimentos y garantizar el derecho básico a una alimentación saludable y sostenible. El proyecto Soulfood, permitirá dar un paso adelante en la identificación de retos, buenas prácticas y soluciones innovadoras tanto en el ámbito de la prevención como en el de la donación.

Los socios del proyecto:

La Diputación de Tarragona: lidera y coordina el buen funcionamiento del proyecto, ya que asesorará y realizará el seguimiento de las tareas de los otros socios. Además también coordinará su comunicación y divulgación.

El Ayuntamiento de Reus, que participa a través del Centro Social el Roser y REDESSA: coordinará la organización de la conferencia final del proyecto y participará de diferentes actividades, como la identificación de las necesidades de los productores locales sobre el desperdicio alimentario o poner a prueba una herramienta digital que conecte a productores e iniciativas sociales.

El Clúster TIC Catalunya Sud: liderará el paquete de trabajo que identificará y probará soluciones digitales para una producción agrícola y de alimentos sostenible y participará de diversas actividades del proyecto.

El Lithuanian Innovation Center: coordina algunas tareas, como la identificación de las necesidades de productores locales sobre el desperdicio, la elaboración de un informe con los aprendizajes y conclusiones o la organización de eventos de aprendizaje mutuo entre productores locales y iniciativas sociales, además de participar en otras actividades.

El Digital Innovation Hub Agri-Food de Lituania: participa de diferentes actividades del proyecto, como la identificación de buenas prácticas o las pruebas de la herramienta digital que se va a desarrollar.

El Ayuntamiento de Roman, de Rumanía: también participará de diferentes actividades del proyecto, como las pruebas de la herramienta digital que se desarrollará para conectar productores e iniciativas sociales o la identificación de buenas prácticas.

La ONG Boroume – Saving food saving lifes, de Grecia: participará de diversas actividades del proyecto.

WWF y la Fundació Espigoladors presentan el proyecto Zitroladors para cuantificar y reducir las pérdidas alimentarias de cítricos a pie de campo

WWF y la Fundació Espigoladors presentan el proyecto Zitroladors para cuantificar y reducir las pérdidas alimentarias de cítricos a pie de campo

Con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, presentamos junto con WWF el proyecto “Zitroladors” que pretende testar una nueva metodología para cuantificar las pérdidas de cítricos a pie de campo, analizarlas y ofrecer soluciones para minimizarlas.

29 de septiembre: Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos

El 29 de septiembre, se celebra el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos y, junto con WWF, ponemos de relieve que en el debate actual sobre las pérdidas y el desperdicio alimentario no existe un diagnóstico claro sobre lo que sucede en la fase de la producción primaria. Para ello, presentamos el proyecto “Zitroladors” para testar una nueva metodología para cuantificar las pérdidas de cítricos a pie de campo, analizarlas y ofrecer soluciones para minimizarlas.

Es urgente implementar acciones que permitan atajar de raíz las pérdidas y el desperdicio alimentario en un planeta donde más de 800 millones de personas pasan hambre cada día. Se trata de una problemática que afecta negativamente a la sociedad y al medio ambiente, y que debe estudiarse y prevenirse durante todas las fases de la cadena agroalimentaria. 

1/3 acaba desperdiciado: El desperdicio de alimentos en cifras: 

En la actualidad, estudios en esta materia como el de “Driven to Waste: The Global Impact of Food Loss and Waste on Farms” de WWF UK, demuestran que entre un 33 y un 40 % de los alimentos que se producen en el planeta acaban descartados a lo largo de la cadena agroalimentaria, incluso tirados a vertederos. Además, estas pérdidas y desperdicio de alimentos implican el despilfarro de 250 kilómetros cúbicos anuales de agua, -equivalente a la cantidad que vierte al mar anualmente el río Volga- y 3,3 gigatoneladas de CO2 de emisiones de gases efecto invernadero al año– una huella de carbono superior a la de todos los países del planeta, salvo Estados Unidos y China-, que agravan aún más la emergencia climática.

Proyecto Zitroladors: pérdidas de cítricos en el campo, cuantificación y soluciones para la adaptación al cambio climático

El proyecto Zitroladors, que dirigimos junto con WWF y que está financiado por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, se desarrollará en los próximos meses en fincas citrícolas seleccionadas de Andalucía y Cataluña. Su objetivo es visibilizar y atajar esta problemática a través de una metodología novedosa para cuantificar las pérdidas de cítricos a pie de campo. 

Ambas entidades colaboraremos con los productores para analizar y entender los motivos por los cuales existen cítricos que se descartan de su comercialización, quedándose en los árboles, o incluso en el suelo en cada campaña.

El siguiente paso será proponer medidas conjuntas y consensuadas para prevenir, minimizar o aprovechar estas pérdidas de producto. Todo ello con la intención de demostrar cómo, revirtiendo este problema, se consigue no sólo un mayor beneficio para el agricultor, sino además luchar contra la crisis climática a través de la reducción del impacto ambiental asociado a las pérdidas y desperdicio de alimentos. 

Cuantificar y reducir las pérdidas alimentarias de cítricos a pie de campo.

Evitar las pérdidas y el desperdicio alimentario, uno de los grandes retos pendientes del sistema alimentario español

Uno de los grandes retos globales es evitar las pérdidas y el desperdicio alimentario, y también para nuestro país, por ello, ambas entidades como miembros del colectivo #LeysinDesperdicio, reclamamos al Gobierno la aprobación definitiva de la ley de pérdidas y desperdicio alimentario, que, a consecuencia de la actual situación política del país, se encuentra frenada en el Congreso. 

Solicitamos al futuro Gobierno que dé prioridad al trámite parlamentario a esta ley, centrándose en la cuantificación del problema -del campo a la mesa- y priorizando la prevención dentro de las 10 principales medidas para mejorar y generar ese gran cambio real que se necesita.

La necesidad de cuantificar un problema sobre el cual aún desconocemos su dimensión total

La necesidad de cuantificar un problema sobre el cual aún desconocemos su dimensión total

Desde Espigoladors impulsamos proyectos y trabajos técnicos para conocer cuál es la realidad de las pérdidas alimentarias en el sector primario

Hace unos días apareció una noticia donde se podía leer “El desperdicio de alimentos a nivel global genera unas pérdidas de unos 400.000 millones de dólares (368.000 millones de euros) cada año e implica el despilfarro del 14 % de la comida producida mundialmente” en relación a un informe realizado por la OCDE publicado recientemente.

Sin embargo, el mencionado informe atribuía este 14% sólo a una parte de la cadena, concretamente desde la post-cosecha hasta los minoristas (sin incluirlos). La realidad es que existe un 17% adicional de desperdicio alimentario en el tramo entre los minoristas y el consumo final, que no se mencionaba en la noticia. Esto supone un porcentaje total del 31% de pérdidas y desperdicio alimentario, por lo que la pérdida económica es notablemente superior a la publicada. Estos porcentajes se basan en los cálculos realizados para los índices de pérdidas y desperdicio alimentario establecidos en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12.3, aunque aún con notables deficiencias en la calidad de los datos recogidos.

Además de estas carencias en la calidad de la información de este problema a lo largo de la cadena agroalimentaria, entre las etapas de post-cosecha y consumo final, existe aún un tramo “oculto” que ni siquiera cuenta para los escasos trabajos de medición de las pérdidas y el desperdicio alimentario: las etapas previas a la post-cosecha. Esto implica fundamentalmente a la cantidad de alimentos que quedan en los campos sin recoger o descartados en el proceso de la cosecha, que hasta la fecha están completamente invisibilizados.

Por todo ello, es necesario abordar de manera urgente y rigurosa la medición de toda la problemática, incluidas las pérdidas en los campos. Solamente así será posible dar los primeros pasos hacia la solución. De lo contrario, se seguirán publicando cifras que nada nos indican de la situación actual y futura, alejándonos de esos posibles progresos, dejando que muchos alimentos sigan sin llegar a las personas cada año.

Ésta es la razón principal de la existencia de iniciativas como el proyecto FOLOU, liderado por el Centro Tecnológico BETA de la Universidad de VIC – Universidad Central de Cataluña, que pretende avanzar en la cuantificación de las pérdidas alimentarias en la Unión Europea, facilitando protocolos de cuantificación que sean aplicables a diferentes territorios de la UE y aportando, también, unas primeras cifras. Desde Espigoladors lideramos el paquete de trabajo para desarrollar esta metodología de medición de las pérdidas alimentarias en la producción primaria en Europa. De esta forma se quiere dar luz a esta parte del problema, todavía invisible, para caminar hacia su prevención y solución, facilitando así que muchos de estos flujos dejen de ser descartados, con el impacto que tiene para el campesinado por no poder ser vendidos, y para toda la sociedad, al no poder ser consumidos.

También, siguiendo esta línea, estos 2022 hemos publicado el “Diagnóstico de las pérdidas alimentarias de las frutas y hortalizas en el sector primario: causas y protocolo de cuantificación” con el apoyo del Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural. Un trabajo técnico pionero que desgrana la raíz de las pérdidas alimentarias en el sector primario. ¿Cómo lo hemos hecho? A partir de entrevistas en profundidad y encuestas a productores y productoras de diversas zonas agrícolas de Cataluña, así como datos registrados sobre terreno en unas sesenta espigadas. De esta forma, pudimos dibujar cuáles son las causas principales por las que se produce esta problemática y, además, diseñar, también, un protocolo que tiene como objetivo convertirse en una herramienta de cuantificación con gran potencial de réplica.