Del campo a los fogones: espigar, cocinar y empoderar comunidades

Del campo a los fogones: espigar, cocinar y empoderar comunidades

Más de 12.800 kg recuperados, más de 20 entidades participantes y cientos de personas implicadas en tres proyectos que ponen a las personas usuarias en el centro.

 “Trencamp: Espigueo y cocina de aprovechamiento como herramientas para promover la integración social” y “El espigueo, una herramienta para el empoderamiento comunitario” en Barcelona y “FarmLink: Espigueo con impacto social” en Tarragona, llegan a su final. Tres iniciativas que comparten una misma esencia y una mirada transformadora sobre el derecho a la alimentación.

A pesar de desplegarse en territorios y contextos diversos, los tres proyectos han tenido un objetivo común: impulsar espigueos y talleres de cocina de aprovechamiento con personas usuarias de servicios de distribución de alimentos, invitándolas a formar parte activa del proceso por el que llegan los alimentos a sus cestas. Un paso imprescindible para avanzar hacia modelos más dignos, participativos y sostenibles.

¿El resultado? Más de 12.800 kg de alimentos recuperados, más de 20 entidades sociales participantes, más de 400 personas implicadas entre usuarios y voluntariado, y 12 talleres de cocina de aprovechamiento realizados.

Del campo a la cocina: cerrar el círculo

Desde Espigoladors trabajamos el espigueo como herramienta social y ambiental, pero este año hemos querido ir un paso más allá y cerrar el círculo: del campo a los fogones. Las personas participantes no sólo han recuperado fruta y verdura que se habría desperdiciado, sino que también han participado en talleres de cocina de aprovechamiento, aprendiendo a sacar el máximo provecho de alimentos muy presentes en las cestas de ayuda alimentaria.

Estos espacios han sido mucho más que espigar o cocinar: se han convertido en lugares de encuentro, intercambio y bienestar. Personas de procedencias muy diversas han compartido recetas, saberes y tradiciones gastronómicas, a la vez que disfrutaban de una experiencia colectiva a menudo excepcional, como salir al campo después de mucho tiempo. Un proceso que refuerza vínculos, autoestima y sentimiento de pertenencia, y que sitúa a las personas usuarias como protagonistas activas del sistema alimentario, no sólo como receptoras de alimentos.

El voluntariado, una pieza clave que se ha consolidado

Uno de los elementos más relevantes de 2025 ha sido la consolidación del papel del voluntariado en este tipo de proyectos. Si el año pasado iniciamos una prueba piloto, este año hemos reforzado y ampliado esta participación.

Las voluntarias y voluntarios han estado presentes en todo el proceso: en la captación con las entidades, en los espigueos y en los talleres de cocina. Más allá del apoyo logístico y organizativo, han tenido un papel clave como personas mentoras, acompañando a participantes que nunca habían espigado, compartiendo experiencias y ayudando a generar un clima de confianza y acogida.

Este acompañamiento humano ha sido fundamental, especialmente para personas que hacía tiempo que no salían de la ciudad o que se acercaban por primera vez a una actividad como el espigueo. Los indicadores confirman el crecimiento de los proyectos respecto a años anteriores, pero el valor real radica en lo que no siempre puede medirse: las conversaciones, las sonrisas, los aprendizajes compartidos y los agradecimientos de personas que han vivido las actividades como una oportunidad única.

Cerramos estos tres proyectos con la certeza de que espigar y cocinar transforman, y con la voluntad de seguir construyendo modelos alimentarios más justos, participativos y arraigados en el territorio.

Con la colaboración de: DISA Sant Josep Oriol, DISA Trinitat, Asociación de Familias Monoparentales, DISA Sant Andreu, Fundación Áurea, Ágape, DISA Sagrada Familia, Rebost Terrassa, El Xiprer, PAC Badalona, DISA Premia, ENTORN Mataró, la Botiga del Prat, Aliments Solidaris Sant Boi, Caritas Sant Pere de Cambrils, Creu Roja Cambrils, Creu Roja Miami-Mont-roig, Centre Social El Roser, Cáritas Interparroquial de Reus, Cáritas Sant Bernat Calvó de Reus, Cáritas Sant Pere Apostol de Reus, Cáritas Sant Joan Baptista de Reus, Xarxa Ajuda Mútua Alimentària de Reus i Tarragona, Creu Roja Reus.

Con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, la Diputación de Barcelona, el Departamento de Agricultura, Ganadeía, Pesca y Alimentación y EU Staff for Climate (King Baudouin Foundation).

Salud S(à)via: cocinamos salud, sostenibilidad y comunidad en Tarragona

Salud S(à)via: cocinamos salud, sostenibilidad y comunidad en Tarragona

Impulsamos talleres de cocina comunitaria e intergeneracional para promover hábitos saludables, sostenibles y prevenir el desperdicio alimentario.

Entre los meses de julio y diciembre de 2025, la ciudad de Tarragona ha acogido el proyecto Salud S(à)via: sabiduría culinaria para una vida saludable y sostenible, una iniciativa impulsada por Espigoladors, con el apoyo de la Diputación de Tarragona, con el objetivo de fomentar hábitos alimentarios saludables y sostenibles y prevenir el desperdicio alimentario entre personas jóvenes y mayores.

El proyecto ha puesto la cocina como herramienta pedagógica y comunitaria en el centro de la acción, entendiendo la alimentación no sólo como necesidad básica, sino como derecho, espacio de relación y oportunidad de transformación social. A través de talleres participativos, el proyecto ha querido mejorar la calidad de vida de las participantes, tanto a nivel individual como colectivo, promoviendo la autonomía, el bienestar y la conciencia ambiental.

La iniciativa se ha desarrollado gracias a la participación de Avismon, Quilòmetre Zero, Fundació Catalunya La Pedrera y Gent Gran Activa del Ayuntamiento de Tarragona, entidades sociales arraigadas en el territorio que han participado activamente en los diferentes talleres, compartiendo conocimientos, experiencias y prácticas culinarias a lo largo de todo el proceso.

La cocina como espacio de aprendizaje y encuentro

A través de un programa de talleres teórico-prácticos, se han trabajado contenidos de nutrición, dietética, planificación de menús, gestión doméstica de la cocina, compra consciente y eficiencia energética.

Se han realizado ciclos de dos talleres con cada una de las cuatro entidades. En estos espacios, las participantes han cocinado conjuntamente recetas saludables, priorizando ingredientes vegetales, de temporada y económicamente accesibles, poniendo en práctica la cocina de aprovechamiento y tomando conciencia del valor de los alimentos.

Más allá de sus contenidos, los talleres han sido un espacio de relación y reconocimiento mutuo. La cocina ha activado aspectos que van más allá de la salud y la sostenibilidad: la socialización, la cooperación y el sentimiento de comunidad. A pesar de las barreras lingüísticas, auditivas o cognitivas, las participantes han sabido encontrarse en torno a un objetivo común: preparar y compartir recetas saludables, aprendiendo unas de otras.

Intercambio de saberes e impacto comunitario

Uno de los grandes valores de Salud S(à)via ha sido el intercambio intergeneracional de conocimientos. Las personas mayores han aportado experiencia, memoria culinaria y estrategias de aprovechamiento aprendidas a lo largo de la vida, mientras que los jóvenes han sumado nuevas miradas, inquietudes y ganas de construir hábitos saludables de futuro, especialmente en un momento vital en el que a menudo desaparecen los apoyos alimentarios vinculados a la etapa escolar.

El proyecto ha culminado con una jornada participativa, un espacio compartido para poner en común aprendizajes, recetas y recomendaciones. También de todo este proceso ha surgido un decálogo colectivo sobre alimentación saludable y sostenible, que recoge no sólo conocimientos prácticos, sino también la voluntad de cuidarse, entenderse y hacer comunidad.

Salud S(à)via se cierra con un balance muy positivo: conocimientos compartidos, vínculos creados, conciencia ambiental reforzada y, sobre todo, una comunidad que ha cocinado salud, sostenibilidad y solidaridad. Nos llevamos recetas, saberes y aprendizajes, pero también el deseo de seguir impulsando iniciativas que pongan la vida y las personas en el centro.

(S)àvies por el clima: un movimiento colectivo por una alimentación más sostenible

(S)àvies por el clima: un movimiento colectivo por una alimentación más sostenible 

Más de 1.500 personas han formado parte de las diversas acciones del proyecto implicándose en la lucha por un sistema agroalimentario más justo y sostenible.

El proyecto (S)àvies nació con la voluntad de poner en el centro las voces, experiencias y conocimientos de las personas mayores en torno a la alimentación. En un momento en que nuestra sociedad busca respuestas ante la crisis climática y social, hemos querido recuperar la sabiduría popular y cotidiana que a menudo queda invisibilizada, pero que contiene ingredientes clave para caminar hacia un sistema alimentario más justo y sostenible.

¿De dónde partimos?

Las generaciones mayores crecieron en un entorno alimentario muy diferente al actual. En ese momento, el mundo rural estaba más vivo, el comercio se basaba sobre todo en circuitos cortos y la mayor parte de los alimentos provenían de producciones locales y de temporada. Estas generaciones además conocen recetas, trucos de conservación y modelos de compra de fruta, verdura, carne o pescado que responden a los patrones de una alimentación saludable. En definitiva, es una generación que acumula un gran conocimiento sobre alimentación, pero que en muchos casos ese saber queda arrinconado y no recibe el reconocimiento social que merece.

Actualmente, el sistema agroalimentario imperante es uno de los grandes causantes de la emergencia climática. Hablamos de un sistema industrial y globalizado que perjudica a la salud y es una grave amenaza para el planeta. Basado en la explotación intensiva de recursos y en la concentración del poder en manos de pocas empresas, expulsando a pequeños productores y debilitando la soberanía alimentaria. Genera hasta un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero, degrada suelos, contamina aguas y consume gran parte de los recursos hídricos. Además, sufre y agrava el cambio climático, con impactos en las cosechas y enormes pérdidas de alimentos.

Este proyecto ha tenido como objetivo recuperar los conocimientos de la generación de la “gente mayor” y hacerlos extensivos al resto de la sociedad para promover un cambio de hábitos que tengan un impacto directo en la transformación de este modelo.

(S)àvies por el clima: el proyecto

(S)àvies por el clima es un proyecto de implicación comunitaria con el que hemos acompañado a dos grupos de personas mayores de 60 años a recuperar, ampliar y compartir sus saberes hacia la cultura alimentaria y culinaria. El objetivo final es convertirlas en líderes comunitarias para fomentar la soberanía alimentaria, el consumo sostenible y la cultura residuo cero entre el vecindario de sus barrios..

Las (S)àvies se han convertido, así, en activistas y al mismo tiempo altavoces para toda la ciudadanía de Barcelona para promover hábitos alimentarios más sostenibles, la soberanía alimentaria y el aprovechamiento alimentario.

Durante estos meses, (S)àvies ha sido mucho más que un proyecto: ha sido un proceso colectivo. Hemos construido un espacio en el que el conocimiento, el intercambio de saberes y el trabajo colectivo han sido protagonistas.

¿Qué hemos logrado?

El proyecto (S)àvies ha sido una experiencia colectiva con un gran impacto en la comunidad. En total, han participado 24 (S)àvies, que con su implicación han impulsado acciones transformadoras y significativas. Gracias a ellas, 912 personas han participado directamente en las acciones promovidas, mientras que el ciclo «Aprovechar es de (S)àvies» ha contado con 802 participantes más. Esto supone un total de 1.714 personas que han formado parte en las distintas actividades del proyecto. En el marco del ciclo, se han llevado a cabo 21 acciones que han dado continuidad al mensaje de concienciación y compromiso, y que se han visto reforzadas con diversas acciones de comunicación para amplificar su difusión y su impacto social.

Estas cifras muestran que el proyecto no sólo ha movilizado a personas, sino que ha generado conciencia y ha puesto en valor el conocimiento de las personas mayores como motor de transformación social.

“Aprovechar es de (S)àvies”:

Al llarg de tot el projecte i sota el paraigües del cicle “Aprofitar és de (S)àvies” hem impulsat diverses accions per fomentar l’alimentació sostenible i la cuina d’aprofitament entre els veïns i veïnes del Poble-sec i de la Font d’en Fargues i la ciutadania de Barcelona.

  • Espigueos con colectivos en situación de vulnerabilidad. Una actividad que ha permitido a todas las personas participantes tejer alianzas, gozar de una actividad al aire libre y, además, luchar contra la problemática de las pérdidas alimentarias y por el derecho a una alimentación saludable y sostenible.
  • Talleres de cocina de aprovechamiento: espacios intergeneracionales donde personas de diferentes edades han compartido recetas, trucos de cocina y formas de aprovechar los alimentos, convirtiendo cada encuentro en una fiesta de sabores y aprendizajes.
  • Movilización ciudadana: hemos participado en ferias y festivales e impulsado acciones de sensibilización para abrir conversaciones sobre alimentación sostenible, aprovechamiento, justicia social y cambio de modelo, haciendo que la sabiduría de las (S)àvies sea un punto de partida para la transformación colectiva. También hemos dado voz a las (S)àvies a través de podcasts y otros canales de comunicación.
  • Materiales divulgativos y publicaciones: para dar continuidad a todo este conocimiento, hemos elaborado recursos que permiten que la sabiduría recuperada y compartida no se pierda, sino que siga circulando. De todo esto han nacido recetarios llenos de consejos y trucos de aprovechamiento, cápsulas de vídeo creadas para que todos y todas podamos cambiar nuestros hábitos y avanzar hacia un sistema agroalimentario más justo y sostenible, ¡y mucho más!
¡Esto no termina aquí!

Aunque ahora cerramos oficialmente el proyecto, su impacto sigue. Las recetas, las historias y los vínculos que hemos tejido seguirán vivos en las casas, en los barrios y en las entidades que han participado. (S)àvies ha sido una semilla que seguirá creciendo en forma de nuevos proyectos, de prácticas cotidianas más sostenibles y de una mirada más atenta hacia el valor del saber popular.

No podemos acabar sin expresar un agradecimiento inmenso a todas las personas que han hecho posible el proyecto: Las (S)àvies por el clima de la Font d’en Fargues y del Poble-sec que han compartido su sabiduría y sus historias con generosidad. Las entidades y colaboradoras que nos han dado apoyo, espacios y recursos. Y toda la comunidad que ha participado en talleres, actividades y acciones, haciendo crecer el proyecto más allá de lo imaginado. Gracias por hacer de (S)àvies un proyecto vivo, inspirador y transformador.

La cocina de aprovechamiento, un espacio para compartir, aprender y crecer

La cocina de aprovechamiento, un espacio para compartir, aprender y crecer

Un total de 50 personas de las entidades PAC Badalona, ​​Centro Social El Roser de Reus y Cruz Roja Amposta, han formado parte del proyecto «Aprovechamos para una cocina saludable y sostenible».

“Se aprende bastante y hay mucho compañerismo, mucha unión. La verdad es que cada una aporta cosas que tú puedes aprender y que no sabías”, estas son las palabras de Shirley, participante del proyecto “Aprovechamos por una cocina saludable y sostenible”.

Este 2024 hemos impulsado un ciclo de tres sesiones formativas para fomentar una alimentación completa, equilibrada y sostenible entre personas receptoras de ayudas alimentarias de las entidades PAC Badalona, ​​Centro Social El Roser de Reus y Cruz Roja Amposta.

El ciclo tenía como objetivo garantizar una alimentación completa, equilibrada, asequible y sostenible, a la vez que se reduce el desperdicio alimentario.

El modelo de ayudas alimentarias y por qué formar sobre alimentación sostenible:

Hay estudios que muestran una clara relación entre los recursos económicos y la alimentación. A menudo las personas con bajos recursos económicos optan por alimentos baratos con bajo valor nutritivo y repetitivos.

Además, durante 2024 se ha iniciado el nuevo modelo de ayudas alimentarias a partir de tarjetas monedero para familias en situación de vulnerabilidad con menores a cargo, muchas de las cuales hasta entonces habían recibido donaciones en forma de cestas cerradas de alimentos. Este modelo devuelve a las personas usuarias la capacidad de elección durante la compra y también en algunos casos puede acarrear cambios en el tipo de ayuda alimentaria que reciben las personas que quedan fuera de esta medida. Esto motiva aún más la necesidad de formación en materia de alimentación saludable, cocina de aprovechamiento y criterios de compra. Paralelamente, la cultura de la alimentación está en proceso de cambio, tal y como evidencia la reducción en el tiempo de cocina y la pérdida del hábito de comida en familia. Es necesaria una mayor pedagogía y acompañamiento sobre aspectos básicos de la alimentación y salud, desde conocer los alimentos, formas de cocinar y habilidades de gestión y planificación en la compra y la cocina.

A través de las acciones realizadas, se pone en valor la dimensión social y comunitaria de la cocina para fomentar la inclusión social, ayuda mutua y apoyo emocional entre participantes. Gracias a la creación de un espacio seguro y de respeto mutuo en la cocina, se ha podido generar un diálogo intercultural para trabajar herramientas de cara a la mejora de la economía doméstica, la alimentación y la autonomía en la gestión del presupuesto destinado a alimentos y cocina poniendo siempre en valor el conocimiento que ya tienen las personas participantes y facilitando un espacio para compartirlo.

¿Cómo lo hemos hecho?

El ciclo formativo constaba de tres sesiones de dos horas cada una con contenido teórico, dinámicas participativas y prácticas de cocina.  

En cada sesión hemos profundizado en los siguientes contenidos:

  1. Alimentación completa y equilibrada.
  2. Planificación de menús y compra.
  3. Aprovechamiento alimentario y cocina eficiente.

Cada sesión se ha acompañado de recursos didácticos con un alto componente visual y manipulable para facilitar su comprensión. También se ha facilitado material para llevarse a casa donde están plasmados los contenidos trabajados y que permiten aplicar en casa los conocimientos adquiridos, como una pirámide de los alimentos o un planificador para los menús semanales. 

Para poner la teoría en práctica, preparamos croquetas con restos de arroz, garbanzos y verduras, una receta de aprovechamiento que aporta proteínas completas y de origen vegetal. Además, aprendimos algunas recetas de todo el mundo propuestas por las propias participantes. También hicimos un pensamiento sobre los conocimientos que teníamos y que queríamos ir construyendo a lo largo del ciclo recogiendo ideas e inquietudes de cosas que teníamos ganas de aprender o compartir con el resto del grupo.

De todos estos espacios para compartir conocimientos y saberes propios, ha nacido una recopilación de recetas formada por las propuestas de las propias participantes.

DESCARGA EL RECETARIO

Las personas usuarias son el centro del proyecto y las participantes se convierten en prescriptoras de los nuevos conocimientos adquiridos y pueden explicar a otras personas de su entorno aquellos puntos a implementar para disfrutar de una alimentación saludable y sostenible.

Más allá de compartir conocimientos sobre aprovechamiento alimenticio, planificación de menús, etc., las sesiones han sido todo un éxito gracias a la implicación y las ganas de la cincuentena de personas participantes.

Unas sesiones muy enriquecedoras en las que hemos viajado por todo el mundo a través de la cocina de aprovechamiento, creando espacios comunitarios donde aprender nos ha hecho crecer, también, como personas.

¡Gracias al Centro Social El Roser en Reus, la PAC Badalona y la Cruz Roja Amposta por formar parte de esta aventura y sumarse a la cultura del aprovechamiento alimentario!

 

La cocina de aprovechamiento, un espacio de intercambio generacional y cultural

La cocina de aprovechamiento, un espacio de intercambio generacional y cultural

Las (S)àvies por el clima del Poble-sec organizan dos talleres de cocina de aprovechamiento con jóvenes del Plan de Acogida del Poble-sec y un grupo de los servicios sociales de Sant Joan de Déu.

Las (S)àvies por el clima del Poble-sec pasan a la acción compartiendo recetas de aprovechamiento que han aprendido a lo largo del proyecto con el acompañamiento de Espigoladors. Lo han hecho dinamizando dos talleres de cocina de aprovechamiento realizados en el Centro Cívico El Sortidor.

El primero, lo hicieron el jueves 6 de junio de la mano de jóvenes del Plan de Acogida del Poble-sec, con quien prepararon hamburguesas vegetales. Una receta que permite reaprovechar restos de legumbres (como lentejas) y de cereales (como el arroz) y, a su vez, ofrece una alternativa a la proteína animal. Para acompañar, prepararon unas chips de verduras con piel, aprovechándolas al 100%.

El segundo taller fue el jueves 13 de junio en compañía de un grupo de Servicios Sociales de Sant Joan de Déu. Con ellos pudieron realizar una puesta en común de recetas. Las (S)abuelas prepararon Tulipanes de hojas y puntas, para aprovechar aquellas partes de los alimentos que tendemos a tirar. Ellos, prepararon huevos con verduras y tomate, una receta tradicional marroquí.

Fueron dos encuentros en los que hubo un gran intercambio de saberes y conocimientos por ambas partes y, además, se tejieron puentes entre generaciones y culturas.

Las diversas recetas planeadas por las (S)àvies estarán recogidas en un recetario que se distribuirá entre diferentes entidades y colectivos del distrito.

Ciclo de actividades “Aprovechar es de (S)àvies”:

Una acción que se enmarca en el ciclo de actividades “Aprovechar es de (S)àvies” que se desarrollará hasta junio de 2025 y que tiene como objetivo promover el aprovechamiento alimentario, el consumo consciente y la alimentación saludable y sostenible entre la ciudadanía de Barcelona.

Actividades que han sido diseñadas por las mismas (S)àvies, dos grupos de personas de más de 60 años de los barrios del Poble-sec y la Font d’en Fargues. Acciones creadas para transmitir sus saberes y todo lo que han aprendido con el acompañamiento de la Fundación Espigoladors, durante los últimos 6 meses, en torno a la sostenibilidad del modelo agroalimentario, la problemática de las pérdidas y el desperdicio alimentario y sus impactos socioambientales, entre otros.



Más de un centenar de personas participan en la degustación de aprovechamiento de las (S)àvies por el clima de la Font d’en Fargues

Más de un centenar de personas participan en la degustación de aprovechamiento de las (S)àvies por el clima de la Font d’en Fargues

Una acción que se llevó a cabo en el marco de la Fiesta Mayor del barrio para promover el aprovechamiento alimentarioentre la ciudadanía

Este domingo las (S)àvies por el clima de la Font d’en Fargues impulsaron una degustación de platos para disfrutar de la comida sobrante a la vez que cuidamos el planeta durante la Fiesta Mayor de su barrio.

Más de un centenar de personas se detuvieron para participar de la cata y pudieron disfrutar de un aperitivo delicioso preparado por las mismas (S)àvies.

Ahora bien, las participantes no sólo disfrutaron de unas recetas buenísimas de aprovechamiento, sino que también pudieron descubrir mucho más sobre la problemática de las pérdidas y el desperdicio en los dos espacios que prepararon las (S)àvies: uno de comunicación con información sobre Espigoladors y la empresa de inserción es im-perfect y uno de participación, donde se animaba a la gente a reflexionar sobre lo que desperdician en su casa y, también, a compartir sus propios trucos de aprovechamiento.

Una jornada en la que no faltó alegría, fiesta y celebración. Todo ello, para poder llevar la cocina de aprovechamiento mucho más allá.

¿Qué recetas de (S)àvies prepararon?

Bolas de queso para aprovechar restos de queso que tengamos en la nevera.

Paté de tomates secos para aprovechar los tomates de verano y poder disfrutarlos durante toda la temporada.

Paté de zanahoria para aprovechar las zanahorias que no han salido demasiado sabrosas o que se nos han ablandado.

Aguas aromatizadas para aprovechar al 100% los cítricos como naranjas y limones.

También, incluyeron el paté de alcachofa y el de berenjena con alcaparras de la empresa de inserción laboral es im-perfect.

Ciclo de actividades “Aprovechar es de (S)àvies”:

Una acción que se enmarca en el ciclo de actividades “Aprovechar es de (S)àvies” que se desarrollará hasta junio de 2025 y que tiene como objetivo promover el aprovechamiento alimentario, el consumo consciente y la alimentación saludable y sostenible entre la ciudadanía de Barcelona.

Actividades que han sido diseñadas por las mismas (S)àvies, dos grupos de personas de más de 60 años de los barrios del Poble-sec y la Font d’en Fargues. Acciones creadas para transmitir sus saberes y todo lo que han aprendido con el acompañamiento de la Fundación Espigoladors, durante los últimos 6 meses, en torno a la sostenibilidad del modelo agroalimentario, la problemática de las pérdidas y el desperdicio alimentario y sus impactos socioambientales, entre otros.



Las (S)àvies por el clima pasan a la acción

Las (S)àvies por el clima pasan a la acción

Después de trabajar en torno a la problemática del desperdicio alimentario, las (S)àvies ya están desarrollando actividades para concienciar a los vecinos y vecinas de los barrios del Poble-sec y la Font d’en Fargues.

Los y las participantes del proyecto (S)àvies por el clima ya están ideando sus actividades para pasar a la acción y promover el aprovechamiento alimentario, el consumo consciente y la alimentación saludable y sostenible con ciudadanía y entidades de cada uno de los suyos barrios: el Poble-sec y la Font d’en Fargues.

Acciones que son el resultado de haber estado trabajando durante varias sesiones la problemática del desperdicio alimentario y sus impactos socioambientales. Desde el inicio del proyecto, que impulsamos con la colaboración de Rezero y la ONGD ABD y con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, ​​hemos dinamizado sesiones formativas y prácticas para convertir a las participantes en líderes comunitarias.

Una serie de sesiones que nos han permitido intercambiar saberes culinarios, aprovechamiento alimenticio y descubrir los datos que rodean la problemática del desperdicio alimentario.


También, las (S)àvies, han estudiado cuál es la realidad de cada uno de sus barrios, descubriendo entidades y cooperativas que trabajan en torno a la alimentación y la transición ecosocial. Todo ello para detallar las necesidades que pueden tener sus vecinos y vecinas e impulsar las acciones más adecuadas.

Además, pudimos acompañarlas en algunas de estas sesiones de ideación y entrevistarlas para conocerlas en profundidad: qué inquietudes tienen, qué les preocupa, cuáles son sus trucos de aprovechamiento, qué visión de futuro tienen, descubriendo un universo de conocimientos.

Muy pronto, os presentaremos las (S)àvies por el clima y todas las actividades que están preparando para afrontar la crisis climática a través de la alimentación.


Aprovechamos los alimentos con todas y para todas

Aprovechamos los alimentos con todas y para todas

Más de 170 personas han participado en talleres de cocina de aprovechamiento y talleres de sensibilización en un proyecto que busca impulsar la cultura del aprovechamiento alimenticio entre personas en situación de vulnerabilidad.

De acuerdo con el estudio «La exclusión social en el ámbito alimentario» de la Diputación de Barcelona, ​​existe una relación entre los recursos económicos y la alimentación.

Este mismo estudio pone de manifiesto que las nuevas generaciones de entre 18 y 65 años cada vez dedican menos tiempo a la cocina y han perdido el hábito de comer en familia. Por tanto, la dimensión social y comunitaria de la alimentación, y las recetas y las dietas tradicionales se están perdiendo en pro de la cocina rápida y/o los alimentos precocinados.

Con esta premisa impulsamos el proyecto «Aprovechamos los alimentos con todas y para todas» con el apoyo del Departamento de Derechos Sociales de la Generalitat de Catalunya.

Personas usuarias de Cáritas Tarragona durante un taller de cocina de aprovechamiento

En muchas ocasiones, las personas usuarias de los Servicios de Distribución de Alimentos, reciben en mayor parte canalizaciones de conservas, lácteos o productos secos como pastas, legumbre y arroces. Esto hace que exista una poca presencia de fruta y verdura fresca a causa de las dificultades logísticas que genera su gestión, y de las pocas donaciones que reciben de estos productos.

A veces, incluso, cuando reciben canalizaciones de alimentos frescos, reciben mucha cantidad de un solo producto y la falta de conocimiento o tiempo puede hacer que no tengan las herramientas para saber cómo conservarlo.

Todos estos aspectos tienen una estrecha relación con el desperdicio alimentario doméstico.

Para evitar esta problemática, es necesario emprender, entre otros aspectos, acciones de sensibilización y formación, fomentando un cambio de hábitos que prevenga los efectos de las causas principales de la generación de este desperdicio como pueden ser: una mala planificación de las compras, una mala conservación de los alimentos, una carencia de aprovechamiento de los restos alimenticios, un desconocimiento de la cocina de aprovechamiento, etc, tal y como propone este proyecto.

Personas usuarias de Cáritas Tarragona durante un taller de cocina de aprovechamiento

La iniciativa ha buscado contribuir a mejorar esta situación a través de la realización de un total de 15 talleres de sensibilización y de cocina de aprovechamiento dirigidos principalmente a personas receptoras de alimentos de SDA, pero también a personas pertenecientes a otras empresas. lectivos vulnerabilidades.

Hemos contado con la participación de entidades del Baix Llobregat; Cruz Roja Viladecans, El Rebost, Fundación Áurea y Banco de recursos – Puente alimentario y la Fundación Trab.or. Y con otras 5 entidades del Camp de Tarragona: SPAAI (Fundación Diagrama), Cáritas Altafulla, Fundación Aprodisca, Fundación Santa Teresa y Fundación Pere Mata.

Por último, han participado un total de 170 personas.

Durante los talleres de sensibilización, hemos viajado entre las cifras de las pérdidas y el desperdicio alimentario para ponerle cara y ojos a una problemática muy real y consecuencia del sistema agroalimentario actual insostenible. También hemos podido trabajar la importancia y el valor de la alimentación para nuestra salud y la del planeta. Lo hemos hecho a partir de diversas herramientas didácticas como la dinámica de “El camino de mi alimentación” que permite, justamente, reflexionar sobre lo anteriormente mencionado.

Personas usuarias y voluntarias de la Fundación Pere Mata durante un taller de sensibilización
Dinámica de un taller de sensibilización

Los talleres de cocina, por otra parte, nos han permitido compartir las herramientas necesarias para poder aprovechar al máximo los alimentos de los que disponemos y descubrir los trucos para trabajar en torno a una cocina eficiente que nos permita ahorrar recursos energéticos. Hemos preparado con los diversos grupos recetas como panqueques de plátano maduro., pizzas de restos, hamburguesas de garbanzos, entre otros.

Persones usuàries de la Fundació Santa Teresa durant un taller de cuina d’aprofitament

Un aspecto que hemos querido destacar y trabajar es el de la participación. Con el fin de conseguir que las personas usuarias pudieran formar parte de forma activa del taller, hemos querido crear espacios de intercambio en los que todas y cada una de las personas han podido compartir las recetas y conocimientos propios. Así pues, hemos puesto en valor las herencias culinarias de cada una de ellas y hemos hablado del derecho a la alimentación de una forma culturalmente adecuada.

También, hemos reforzado el empoderamiento mediante la puesta en contacto de las participantes con otras vecinas de sus zonas, lo que permite que tejen sus propias redes de apoyo.

Un proyecto que nos ha permitido compartir tiempo, aprovechamiento y conocimientos, descubrir nuevos trucos que no sabíamos y crear entornos seguros para todos y todas.

Un agradecimiento especial a todas las entidades participantes que tiene ganas de formar parte de proyectos como estos y promover el derecho a la alimentación al alcance de toda la población.

Personas usuarias de la Fundación Pere Mata durante un taller de cocina de aprovechamiento

«Cuando las participantes vienen a un taller, tenemos tiempo libre para hablar de alimentación, pero también para explicarnos deseos o problemas de la vida cotidiana»

Entrevistamos a Pau Farreny, del área de sensibilización y conocimiento de Espigoladors. Con él, descubrimos cómo la cocina de aprovechamiento puede ser una herramienta clave para el empoderamiento de personas en situación de vulnerabilidad y un vehículo para recuperar e intercambiar saberes culinarios entre diversas culturas y generaciones.

Como entidad, consolidar nuevas líneas de acción con la cocina de aprovechamiento como eje central es una de nuestras apuestas. Es un vehículo de construcción colectiva de saberes y de intercambio donde podemos crear puentes entre culturas y generaciones y, también, construir un espacio de empoderamiento compartiendo conocimientos e inquietudes en torno a la alimentación sostenible.

«Aprovechamos los alimentos con todas y para todas», «Espigar, cocinar, cuidar» y «Trencamp» son algunos de los proyectos que impulsamos desde Espigoladors con el apoyo de la Diputación de Barcelona, ​​el Ayuntamiento de Barcelona y de la Secretaría de Asuntos Sociales y Familias. También trabajamos con el Comedor Solidario Gregal, para capacitar a las personas asistentes en torno a la cocina de aprovechamiento y la alimentación sostenible.

Hablamos con Pau Farreny, técnico de proyectos educativos y de sensibilización y ejecutor de los talleres impulsados ​​en el marco de estos proyectos y de otras acciones de la entidad que comparten esta mirada.

¿Qué actividades se desarrollan en el marco de estos proyectos?

Desarrollamos tres tipologías de actividades.

Talleres de cocina en los que el aspecto clave es que son participativos. Desde Espigoladors facilitamos todo el material y los ingredientes, y durante las siguientes dos horas, preparamos con las personas participantes dos recetas que tienen, como ingredientes fundamentales, los valores de la entidad: el aprovechamiento alimentario, la eficiencia energética y que son saludables.

Además, las participantes pueden llevarse a casa las dos recetas preparadas, lo que permite maximizar el impacto del taller y enviar el producto a las personas convivientes.

También realizamos talleres de sensibilización. En ellos, las personas participan de charlas, actividades y/o juegos de reflexión que permiten estimular la comprensión de la problemática de las pérdidas y el desperdicio alimentario, sus causas y sus efectos, así como las soluciones y los retos que supone.

Por último, impulsamos showcookings de aprovechamiento. Una actividad para llegar a un público más numeroso basada en una demostración culinaria. Aquí, hablamos de Espigoladors y explicamos las recetas y el por qué las hacemos. De este modo, promovemos la interacción constante con el público, generando, también, un espacio de intercambio entre todas las personas que están presentes.

¿Cuál es el objetivo de los talleres de sensibilización y de cocina de aprovechamiento?

El objetivo principal es generar espacios de intercambio de saberes culinarios relacionados con la alimentación saludable y el aprovechamiento alimentario, donde las personas aportan sus propios conocimientos y escuchan aquellos que conocen las demás. Un truco, consejo o receta puede ser muy valorado por todas, por muy pequeño que pueda parecernos.

Con los talleres de cocina empoderamos a las personas participantes aportando nuevas técnicas, formas de preparar diversos alimentos y nuevas recetas más saludables y sostenibles, como sustituir la carne por legumbres, preparando hamburguesas de lentejas, o aprendiendo a utilizar maquinaria y utensilios como puede ser la olla exprés.

Queremos ofrecer una profesionalización culinaria, poder practicar juntos cómo trabajar con grandes cantidades, cómo gestionar los espacios y aprender cómo funciona el trabajo en equipo.

Con los talleres de sensibilización complementamos la parte más práctica con otros conocimientos más teóricos. Así, damos aún más valor a cuál es la importancia de la alimentación, integramos aún más las causas y consecuencias de las pérdidas y el desperdicio alimentario, establecemos una red para compartir toda esta información y entendemos juntas porque aprendemos a preparar estas recetas que promueven el aprovechamiento.

Pau Farreny en un taller de cocina desarrollado en el marco del proyecto «Food Relations» impulsado por ABD-ONG en el barrio de la Marina, en Barcelona

¿De qué forma estos talleres inciden en el empoderamiento de las personas participantes?

Yo siempre empiezo con la siguiente frase: “Todo el conocimiento es fruto de la suma entre muchas personas”. Por eso, animo a todo el mundo a aportar su granito de arena.

Nos esforzamos por crear un espacio seguro para todos y todas, teniendo en cuenta la cultura y el idioma de cada participante. Así pues, encuentran en los talleres un lugar donde pueden explicar todo su conocimiento propio, estimulando la conversación y las aportaciones.

Empoderan porque al realizar una actividad en grupo nos ponemos una al lado de la otra y aprendemos juntas un mismo procedimiento. Esto nos permite explicar mejor cómo hacer la tarea, compartir qué opinamos de la receta o, simplemente, conversar sobre cómo nos ha ido el día, estableciendo pequeños lazos entre las personas usuarias y, en algunos casos, incluso nacen relaciones más constantes.

Son talleres en los que conocemos otras realidades, donde aprendemos a relativizar situaciones personales compartiéndolas con el resto y las normalizamos. También, ponemos en valor sus conocimientos.

Por último, empoderan, porque capacitan en temas de alimentación, que tienen un impacto tanto a nivel de salud, como a nivel personal, desarrollando la confianza y nuevas habilidades.

¿Cómo de importante es que personas usuarias de Servicios de Distribución de Alimentos participen en proyectos como estos?

Las personas usuarias ya suelen tener un cierto grado de experiencia sobre aprovechamiento alimentario. Ahora bien, como todas, carecen de otras áreas de conocimiento. Nosotras somos el vector de información que conectamos a las personas y sus ideas con las herramientas que les permitan aprovechar los productos vegetales que a veces reciben en grandes cantidades.

Por ejemplo, aprendemos a producir conservas o elaboraciones que permitan un mayor control de la vida útil de los alimentos o informamos sobre el etiquetado: la diferencia entre caducidad y consumo preferente.

Es importante que participen para que ellas también nos aporten muchos conocimientos sobre la cultura del aprovechamiento. Mira, el último truco que aprendí, y funciona, es que los plátanos en la nevera no se ponen negros si los dejamos con un limón entero al lado.

También, son espacios que nos permiten conocernos mejor y poder ver de dónde vienen algunos de los alimentos que llegan a sus platos. Explicamos cómo trabajamos desde el área de espigueos y las animamos, también, a participar de estos, para ver de primera mano a las personas involucradas y la red que existe, conociendo el territorio y las condiciones y problemáticas con las que trabaja el sector primario.

Conseguimos que las entidades sociales puedan pasar de una acción pasiva, en la que sólo les hacen llegar los alimentos, a una acción activa que complementa la donación con formación.

Pau Farreny impartiendo un taller de cocina en la Fundación Áurea en el marco del proyecto «Aprovechamos los alimentos con todas y para todas». Con el apoyo de la Secretaría de Asuntos Sociales y Familias.

¿Qué papel desempeñan la cocina y la alimentación en el día a día de personas en situación de vulnerabilidad?

La cocina es interdisciplinaria, toca aspectos tan variados como la lengua, la gastronomía, la botánica, la sociología y la nutrición, entre otros. La alimentación y la cocina proyectan mucha información de quien la practica. Nos muestra qué alimentos tiene cerca, si son grandes cantidades pensadas para compartir o almacenar o cuánto tiempo dedican a la preparación.

Cuando nos encontramos en una situación de vulnerabilidad, muchas veces no encontramos los ingredientes necesarios, cantidades o tiempo, para preparar los alimentos adecuados a nuestros gustos. Esto puede provocar una situación en la que la persona debe cambiar constantemente sus hábitos para adaptarse y aprovechar los alimentos a los que tiene acceso.

Por eso defendemos que, tener una mínima formación en cocina nos permite transformar (en el laboratorio de nuestra casa) estos alimentos en platos cercanos a nuestra cultura o que nos puedan gustar más.

¿Qué has aprendido tú de cada una de las personas que han formado parte de los talleres?

De todos los conocimientos que tengo y que comparto en los talleres, gran parte los he aprendido de las personas que participan. Estos conocimientos se han creado a base de compartir: trucos, ideas y consejos.

Una vez, un chico marroquí me enseñó que la tahina debe ponerse después de triturar, de este modo el producto, hecho principalmente de aceite, mantiene sus propiedades nutricionales y organolépticas.

También, una mujer me dejó probar su harina de algarroba con la que podemos hacer pasteles sustituyendo al cacao.

Y un anciano del sur de la península, me explicó que aquí, en nuestra tierra, también se cocina con piedras de río o mar para aromatizar las preparaciones.

Y un montón de otros trucos y consejos, que tarde o temprano recogeremos en un recetario colaborativo de aprovechamiento.

Pau Farreny en un taller de cocina desarrollado en el marco del proyecto «Espigar, cocinar, cuidar» realizado con persones usuarias de La Botiga de El Prat del Llobregat

¿Por qué es importante tejer redes entre los usuarios con otras vecinas de su territorio?

Tejer redes de soporte mutuo es una de las principales herramientas que tenemos para hacer frente a la crisis climática y a sus efectos. Ante el colapso o disminución del estado del bienestar, ayudarnos siempre será la herramienta más directa para resolver nuestras carencias.

Cuando las vecinas vienen a un taller, tenemos tiempo libre para hablar de alimentación, pero también para contarnos deseos o problemas de la vida cotidiana. Quizá, antes del taller nunca se habían visto. Es en estos espacios que nos podemos acercar y poner manos a la obra apoyándonos unas a otras.

Por ejemplo, charlar un rato, encontrar a alguien con quien salir a pasear o a una persona amable que pueda echarme una mano para hacer de canguro cuando yo trabajo… Y es que las redes de apoyo mutuo tienen, a diferencia de los canales de la administración, mucha más inmediatez. Debido a esto, creemos que ahora más que nunca, y ante la situación de desguace del estado del bienestar en materia de salud, es necesario aflorar nuevos vínculos y fortalecer los presentes para tener una sociedad más solidaria y colectiva.

¿Cuál es el balance final que te llevas del desarrollo de estos proyectos?

La suma constante y exponencial de conocimientos. Las personas que han asistido siempre han sido muy participativas, aportando gran cantidad de información, agradeciendo mucho las actividades y ayudándonos a mejorar.

¿Cuál crees que es el problema del sistema agroalimentario actual que impide que el acceso a una alimentación sostenible y saludable esté al alcance de todas?

Considero que es un problema de prioridades. Hemos dado poca importancia a aquellas actividades que cuidan la vida, mientras que hemos ensalzado aquellas que la consumen.

Esta situación ha impulsado aquellas personas que generan un mayor beneficio económico (por ejemplo un futbolista) mientras que ha menospreciado a aquellas que trabajan y cuidan la tierra. Debemos recordar que los pilares de la economía están en la ecología y sería bueno dar el altavoz a aquellas que han hecho, de la relación con la tierra, su forma de vida.

Unimos fuerzas con el CETT-UB para fomentar el aprovechamiento alimentario y la alimentación sostenible

Establecer alianzas para combatir las pérdidas y el desperdicio de alimentos y para promover modelos alimentarios más sostenibles es uno de nuestros pilares como organización.

Unimos fuerzas con el CETT-UB para fomentar el aprovechamiento alimentario y la alimentación sostenible

Establecer alianzas para combatir las pérdidas y el desperdicio de alimentos y para promover modelos alimentarios más sostenibles es uno de nuestros pilares como organización.

En esa línea y con esa visión, hemos firmado un convenio de colaboración con el centro universitario de gastronomía y turismo CETT, adscrito a la Universidad de Barcelona. El objetivo del acuerdo es impulsar proyectos de prevención del desperdicio alimentario, así como actividades y acciones de sensibilización para fomentar dietas sostenibles y saludables entre la ciudadanía. Por otra parte, también se promoverá que el alumnado del CETT participe en nuestras actividades y que desarrolle estancias de prácticas en nuestro equipo.

El CETT-UB es el centro universitario de referencia de Turismo, Hotelería y Gastronomía y está adscrito a la Universidad de Barcelona.

Como una de las primeras colaboraciones, hemos recibido el asesoramiento del CETT, a nivel nutricional y gastronómico, en la elaboración de materiales de divulgación con el objetivo de promover el aprovechamiento alimentario en los hogares y hábitos de alimentación saludable. El resultado ha sido una colección de infografías impresas que hemos distribuido a varios puntos de distribución gratuita de alimentos del Área Metropolitana de Barcelona para fomentar el consumo de fruta y verdura entre las personas usuarias. Un proyecto que ha contado con el apoyo de la Diputación de Barcelona y que se enmarca, también, en nuestra lucha contra las situaciones de pobreza alimentaria.

Poner la alimentación en el centro es ahora más necesario que nunca. Para las personas, para el planeta.

Muestra de la algunas de las infografías diseñadas. El proyecto ha contado con el apoyo de la Diputación de Barcelona.