UE–Mercosur y el futuro de la agricultura sostenible
Claves para entender un acuerdo comercial que genera debate en el campo, el medio ambiente y los sistemas alimentarios.
La reciente firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y los países del Mercosur ha generado opiniones muy diversas. Desde Espigoladors queremos aportar una mirada general para entender qué supone este acuerdo y por qué despierta tantas dudas, poniendo el foco especialmente en el sector agroalimentario.
Este acuerdo llega en un momento marcado por tensiones comerciales, imposición de aranceles por el gobierno de Estados Unidos, y dependencia de Europa de materias primas provenientes de China (especialmente minerales), país que, a su vez, incrementa su influencia en regiones como Latinoamérica (Hernàndez, 2026). Ante este panorama, la UE requiere nuevos mercados y socios comerciales, especialmente para la importación de materias primas necesarias para la transición energética (EuroEFE, 2026).
¿Cuál ha sido el proceso para lograr el acuerdo y qué componentes tiene?
Las negociaciones entre la UE y el Mercosur comenzaron en 1999 y no fue hasta finales de 2024 cuando se cerraron los principales textos. El acuerdo incluye un marco amplio de cooperación política, económica y comercial, así como un acuerdo interino centrado en la liberalización del comercio.
Este acuerdo interino permitiría aplicar parte de las medidas antes de la ratificación completa por todos los parlamentos. Sin embargo, su puesta en marcha sigue sujeta a revisiones jurídicas, por lo que el proceso continúa abierto y con incertidumbres.
¿Qué objetivos persigue el acuerdo?
El acuerdo persigue como objetivos: aumentar el comercio y la inversión bilateral, reducir las barreras arancelarias y no arancelarias, mejorar la normativa en materia de inocuidad, derechos de propiedad intelectual y competencia, entre otros; promover el desarrollo sostenible mediante el fortalecimiento de los derechos laborales, la lucha contra el cambio climático, la protección ambiental y el aseguramiento de una conducta empresarial responsable (European Commission, n.d.).
Según las instituciones europeas, el acuerdo abriría un mercado de más de 700 millones de personas y supondría un importante ahorro en aranceles para las exportaciones europeas, aunque estos cambios se aplicarían de forma progresiva.
¿Qué establece el acuerdo en materia agroalimentaria, de seguridad y medioambiental?
En el ámbito agroalimentario, el acuerdo prevé una reducción muy significativa de aranceles para productos agrícolas y ganaderos, así como la protección de las indicaciones geográficas europeas. También se incluyen mecanismos de salvaguarda para limitar importaciones en caso de desequilibrios de mercado, especialmente en productos sensibles (Hernández, 2026)(European Commission, 2025a)(European Commission, 2025a).
En cuanto a la seguridad alimentaria, se mantendrían los estándares sanitarios de la UE. A nivel ambiental, el acuerdo incorpora compromisos contra la deforestación y establece el cumplimiento del Acuerdo de París como elemento central.
¿Qué posturas existen frente al acuerdo?
El acuerdo ha generado división dentro de la UE. Mientras algunos gobiernos lo defienden como una oportunidad económica y estratégica, una parte importante de la agricultura europea, así como organizaciones sociales y ecologistas, alertan de los riesgos que puede suponer para la agricultura local, el medio ambiente y los derechos sociales.
Las movilizaciones agrarias en distintos países europeos reflejan la preocupación por una posible competencia desleal y por la pérdida de viabilidad de la pequeña y mediana agricultura.
¿Qué implicaciones puede tener para la soberanía alimentaria y la sostenibilidad?
Desde una perspectiva de sostenibilidad, el acuerdo plantea varios retos. La entrada de productos más baratos puede dificultar la viabilidad de la pequeña agricultura y presionar los precios locales, con efectos tanto en las personas productoras como en las consumidoras. Además, el impulso a modelos intensivos de producción puede aumentar las emisiones y la pérdida de biodiversidad.
Los sistemas alimentarios locales y de pequeña escala son clave para cuidar el territorio, reducir la pérdida y el desperdicio alimentario y garantizar el derecho a una alimentación adecuada. Por ello, es fundamental que las políticas comerciales incorporen estas miradas y cuenten con la participación de las personas directamente afectadas.
El posicionamiento de Espigoladors y es im-perfect®
Desde Espigoladors y es im-perfect® consideramos que este acuerdo pone en riesgo la agricultura local, la soberanía alimentaria y el futuro de nuestro sistema alimentario.
Consideramos que este acuerdo favorece a grandes productores con bajos costes y estándares más laxos, poniendo en riesgo la viabilidad de la pequeña y mediana agricultura en Europa y en los países del Mercosur.
Además, creemos que refuerza un modelo agroindustrial intensivo que prioriza la cantidad y los precios bajos frente a la sostenibilidad, aumentando la presión sobre el medio ambiente, la biodiversidad y las condiciones laborales, y contribuyendo a mayores pérdidas y desperdicio de alimentos.
Por eso defendemos un sistema alimentario basado en la agricultura local, arraigada al territorio, justo y sostenible, donde las personas que producen los alimentos puedan vivir dignamente de su trabajo y garantizar alimentos saludables para toda la comunidad.
