La ciudadanía de El Prat se suman a la lucha contra el desperdicio alimentario

La ciudadanía de El Prat se suman a la lucha contra el desperdicio alimentario

Una iniciativa municipal de aprovechamiento alimentario que ha permitido recuperar más de 1.000 kg de alimentos.

Durante los últimos meses, El Prat del Llobregat ha sido escenario de un proyecto colectivo que demuestra que la lucha contra el desperdicio alimentario es mucho más que recuperar alimentos: es generar conciencia, tejer vínculos y activar el compromiso ciudadano.

De la mano del Ayuntamiento de El Prat de Llobregat, desde Espigoladors hemos impulsado una iniciativa que ha combinado recuperación de alimentos, educación alimentaria y sensibilización comunitaria con un objetivo claro: promover una alimentación saludable, de proximidad y sostenible, y empoderar a las personas para que puedan reducir el desperdicio alimentario en su día, especialmente en los hogaes.

El balance del proyecto habla por sí solo: más de 250 personas participantes de todas las edades y perfiles, más de 1.000 kg de alimentos recuperados y redistribuidos a través de entidades sociales del territorio, y muchas horas compartidas aprendiendo, cocinando, reflexionando y actuando conjuntamente. Pero más allá de las cifras, lo que queda es una comunidad más consciente del valor de los alimentos y su impacto social y ambiental.

Las acciones se han desplegado en espacios muy diversos del municipio -desde el Parque Agrario del Baix Llobregat hasta los centros cívicos, el Mercat de Pagès y las calles del Prat- acercando el mensaje del aprovechamiento alimentario a la vida cotidiana y poniendo en valor tanto el producto local como el conocimiento colectivo. Espacios en los que el campo y la ciudad, la teoría y la práctica, se han encontrado para imaginar formas más justas de relacionarnos con la alimentación.

Un proyecto con impacto social, ambiental y comunitario

Este cierre de proyecto nos recuerda que el desperdicio alimentario es un reto ambiental, social y ético de gran magnitud, pero también una oportunidad para activar cambios reales. Cuando compartimos conocimiento, abrimos espacios de participación y ponemos a las personas en el centro, pequeñas acciones cotidianas pueden generar un gran impacto colectivo.

La experiencia en El Prat del Llobregat refuerza la idea de que avanzar hacia un sistema alimentario más justo y sostenible pasa, necesariamente, por la acción comunitaria, el compromiso local y la corresponsabilidad entre administración, entidades y ciudadanía. Un camino que, desde Espigoladors, queremos seguir recorriendo juntas.

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