Espigar para transformar: una exposición que despierta conciencias
Más de 7.000 visitantes y 40 actividades de sensibilización han hecho del Palau Robert de Barcelona un espacio de transformación colectiva contra el desperdicio alimentario.
Cuando el pasado mes de septiembre inauguramos Espigar para transformar en el Palau Robert, en pleno centro de Barcelona, pocas personas imaginábamos hasta qué punto esta exposición llegaría a tantas miradas y conciencias. Cuatro semanas después, con 7.478 visitantes, podemos decir que la experiencia ha sido una auténtica cosecha colectiva de ideas, emociones y compromiso.
La muestra, comisariada por Virginia Angulo, ha transformado la sala Cotxeres del Palau Robert en un espacio de escucha, de denuncia y de esperanza. El espigueo -esta actividad milenaria de recoger lo que la tierra ofrece y el sistema rechaza- se ha convertido aquí en un símbolo poético. Una metáfora sobre un futuro más justo, arraigado y sostenible.
El recorrido ha invitado a mirar de cerca lo que a menudo queda oculto: las manos que cultivan, las frutas que no llegan al mercado, las voces que resisten. Las imágenes de Jordi Flores han dado cuerpo al «valor de lo invisible«; la instalación de Virginia Angulo ha denunciado las “estéticas impuestas” que condenan kilos y kilos de alimentos; Domestic Data Streamers han dado voz al público con “Recoger es resistir”; y el trabajo digital de Carles Antón ha convertido datos reales en poesía visual.
Pero Espigar para transformar no se ha quedado en las paredes de la exposición. A lo largo de estas semanas, hemos celebrado 40 actividades de sensibilización, desde visitas guiadas a showcookings, talleres familiares y jornadas técnicas y de voluntariado. En total, 760 personas han participado activamente.
Y un dato especialmente esperanzador: cerca de doscientas personas se han inscrito como voluntarias para seguir espigando en todo el territorio.
La exposición se ha convertido en un punto de encuentro entre arte, activismo y comunidad pero también entre ciudad y campo. Ha acercado la realidad del campesinado al público urbano y ha hecho visible la paradoja de un sistema alimentario que produce en exceso, pero reparte desigualdad. Ha hecho sentir que transformar el sistema alimentario comienza por transformar la mirada.
Espigar para transformar cierra su etapa en el Palau Robert, pero abre camino a nuevas itinerancias y escenarios. Porque el mensaje está claro: cada gesto cuenta, cada cosecha transforma.
Gracias a todas las personas que lo han hecho posible: artistas, instituciones, visitantes, voluntarias y equipo de Espigoladors.
Una exposición organizada por Espigoladors, junto con el Palau Robert, con el apoyo del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación y el Ayuntamiento de Barcelona y con la colaboración de Fujifilm.
