Espigamos futuro de la mano de la Diputación de Tarragona: 40.140 kg de alimentos recuperados en 2025
Un proyecto que ha conectado campesinado, voluntariado y entidades sociales para transformar la realidad de las pérdidas y el desperdicio alimentario.
Desde el año 2021, gracias al apoyo de la Diputación de Tarragona, en la Fundación Espigoladors hemos podido consolidar una estructura territorial estable para hacer frente a las pérdidas y el desperdicio alimentario en el Camp de Tarragona, las Terres de l’Ebre y el Baix Penedès.
Han sido tres años de intenso trabajo junto al campesinado, las entidades sociales y nuestro voluntariado para demostrar que otra forma de producir, consumir y cuidar el territorio es posible.


¿Qué hemos logrado este 2025?
El proyecto nos ha permitido espigar y canalizar 40.140 kg de alimentos frescos que, de otra forma, se habrían perdido en los campos. Gracias al esfuerzo colectivo:
341 personas voluntarias han participado en espigueos en todo el territorio tarraconense, 70 de ellas por primera vez.
Hemos colaborado con 19 entidades sociales que han hecho posible que los alimentos llegaran directamente a las familias que más lo necesitan. Se ha garantizado el acceso a fruta y verdura de proximidad, de temporada y con frecuencia ecológica a personas en situación de vulnerabilidad.
Además, la actividad de espigar ha tenido un impacto ambiental directo: hemos evitado la emisión de toneladas de CO₂, hemos ahorrado agua y hemos contribuido a preservar el mosaico agrario y la biodiversidad de nuestro entorno.


Más que recuperar alimentos
El espigueo es mucho más que cosechar excedentes: es una herramienta de transformación social y ambiental. Durante estos años, hemos acercado a la ciudadanía al campesinado y al territorio, hemos sensibilizado sobre la problemática de las pérdidas y el desperdicio alimentario y hemos abierto espacios de participación inclusivos para todos.
El proyecto ha contribuido a garantizar el acceso a una alimentación saludable y de calidad para personas en situación de vulnerabilidad, a apoyar al campesinado local y a reducir el impacto ambiental asociado a la pérdida de alimentos. En definitiva, hemos trabajado por un sistema alimentario más justo, sostenible y resiliente, alineado con los grandes retos sociales y ambientales que tenemos como sociedad.
Una red que sigue creciendo
El proyecto no habría sido posible sin la colaboración de ayuntamientos, cooperativas, entidades ambientales, ateneos cooperativos y, sobre todo, el campesinado del territorio.
Actualmente contamos con 64 productores y productoras de toda la provincia comprometidas con el espigueo con quien tenemos convenio firmado y tenemos una relación directa y constante.
Además, la red de entidades sociales con las que colaboramos es cada vez más extensa. En el conjunto de la provincia colaboramos con 33 entidades sociales.
Año tras año, nuevas entidades sociales del territorio que también trabajan con personas vulnerables se han sumado a la lucha por el aprovechamiento alimentario acompañándonos a los campos a espigar. Este año hemos firmado 6 nuevos convenios con entidades sociales para acercarlos a esta actividad.
También queremos poner en valor la dedicación del voluntariado, que con sus manos y tiempo ha sido el motor que hace posible transformar excedentes en oportunidades.


Miramos adelante
Cerramos este proyecto, un año más, con la satisfacción de haber dejado huella y con la convicción de que el espigueo es una herramienta clave para combatir el desperdicio alimentario, impulsar la soberanía alimentaria y cuidar nuestro planeta.
El reto de las pérdidas y el desperdicio alimentario sigue siendo enorme, pero también la fuerza colectiva que existe para combatirlo. Desde Espigoladors seguiremos abriendo caminos e invitando a todo el mundo a formar parte de esta revolución que nace en los campos y llega hasta los hogares.
¡Seguimos!
