COMUNICADO: Per les persones. Per al planeta
29 de septiembre – Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos
En un mundo donde una de cada once personas se enfrenta al hambre, y donde cada día se pierden o desperdician toneladas y toneladas de alimentos, es vital poner fin a esta paradójica problemática. Es imprescindible reducir las pérdidas y el desperdicio alimentario, especialmente ante el desafío de una población mundial en crecimiento.
A nivel global, aproximadamente el 13 % de los alimentos producidos se pierde entre la cosecha y la venta minorista. A esto se suma que alrededor del 19 % de la producción total se desperdicia en los hogares, la restauración y el comercio al por menor. Estas cifras no contemplan los alimentos que nunca llegan a cosecharse o que se descartan directamente en el campo: se estima que un 15,3% de la producción mundial destinada al consumo humano no sale de las explotaciones, lo que equivale a 1.200 millones de toneladas. Si se suman estas pérdidas a las estimadas por la FAO en 2011, más del 40 % de los alimentos producidos globalmente se pierde o desperdicia cada año, generando impactos ambientales, sociales y económicos de gran magnitud.
Ha llegado el momento de que todas las personas —desde quienes producen alimentos hasta quienes los consumen, incluyendo a empresas, gobiernos, investigadoras e investigadores— tomemos medidas urgentes para fortalecer los esfuerzos, tanto individuales como colectivos, que permitan garantizar la seguridad alimentaria, hoy y en el futuro.
¿Por qué es importante reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos?
Cuando se pierden o desperdician alimentos, también se desaprovechan todos los recursos que se usaron para su producción —como el agua, la tierra, la energía, el trabajo y el capital—. Además, la eliminación de estos alimentos en vertederos genera emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), lo que contribuye al cambio climático. La pérdida y el desperdicio de alimentos afectan la seguridad alimentaria, reducen la disponibilidad de alimentos y aumentan su costo.
Nuestros sistemas alimentarios no pueden ser resilientes si no son sostenibles. Por ello, es necesario adoptar enfoques integrados para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos.
Se requieren acciones a escala mundial y local para aprovechar al máximo los alimentos que producimos. Para lograr este cambio transformador, es esencial incorporar tecnologías, soluciones innovadoras (como plataformas de comercio electrónico y sistemas de elaboración alimentaria móviles), nuevas formas de trabajo y buenas prácticas orientadas a mejorar la calidad de los alimentos y reducir su desperdicio.
Con solo cinco años para alcanzar la meta 12.3 del Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 (ODS 12), urge acelerar las medidas para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos. En esta línea, la Unión Europea ha actualizado recientemente sus objetivos vinculantes para 2030, estableciendo una reducción del 10 % en el procesamiento y la fabricación, y del 30 % per cápita en el comercio minorista, la restauración y los hogares, lo que resalta aún más la urgencia de actuar.
Desde Espigoladors & Es Im-perfect®, nos sumamos a este día para reforzar la importancia de actuar ante esta problemática, llevando a cabo diferentes acciones:
1. Espigueo
El corazón de nuestra actividad se encuentra en el sector primario, especialmente en las explotaciones agrarias donde se originan gran parte de las pérdidas alimentarias. Apostamos por actuar allí donde comienza todo el sistema alimentario, porque es también donde pueden generarse transformaciones profundas, sostenibles y justas.
El espigueo —actividad tradicional de recuperación de alimentos que no se comercializan— es la piedra angular de nuestro modelo. En este sentido, la regulación de esta práctica ha sido un paso fundamental para reconocer su valor social, ambiental y económico, y para consolidarla como una herramienta legítima dentro de las estrategias de prevención de la pérdida y el desperdicio alimentario.
Este vínculo directo con el sector primario nos permite:
- Dar una segunda vida a frutas y hortalizas que, siendo perfectamente comestibles, quedan fuera del circuito comercial.
- Trabajar codo con codo con personas productoras y cooperativas agrarias, creando alianzas que ponen en valor su trabajo y reducen las pérdidas en el campo.
- Derivar los alimentos recuperados, a través de sistemas de distribución alimentaria ya existentes o colaboraciones con entidades sociales, hacia colectivos que enfrentan mayores dificultades para acceder a una alimentación saludable, suficiente y sostenible.
- Educar, sensibilizar y movilizar a través de su participación, a una gran diversidad de públicos —personas voluntarias, centros educativos, entidades sociales, colectivos en situación de vulnerabilidad, empresas y ciudadanía en general—, generando en todas ellas una profunda toma de conciencia y promoviendo cambios reales.
Nuestra apuesta por el sector primario no es solo estratégica, sino también política y ética: reivindicamos el derecho a una alimentación justa para todas las personas, que comience con una producción responsable y termine con una distribución equitativa y sostenible.
2. Investigación y datos para políticas eficaces
Obtenemos información rigurosa para diseñar políticas e inversiones ajustadas a cada contexto, que permitan reducir pérdidas y desperdicio. Por ejemplo:
Proyecto Zitroladors, impulsado junto a WWF con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica, analiza la magnitud y causas de las pérdidas de cítricos en el campo, y propone soluciones para minimizarlas y combatir el cambio climático. Consulta el informe: “Los criterios estéticos como causa de pérdidas alimentarias en cítricos” (2024).
3. Educación, sensibilización y transmisión de saberes
Empoderamos a las personas consumidoras a través de la educación y campañas que promueven hábitos responsables en los hogares y las escuelas. Un ejemplo:
Proyecto (S)àvies, basado en la convicción de que la sabiduría de las personas mayores es un bien común que debemos cuidar y compartir. Recuperamos saberes tradicionales, recetas de aprovechamiento y trucos de cocina cotidiana que se están perdiendo con el ritmo acelerado de la vida actual. Las personas mayores se convierten en protagonistas, agentes de cambio y transmisoras de cultura, valores y resiliencia. No solo cocinan, sino que enseñan, cuentan historias, crean comunidad y generan vínculos. Así se crean espacios intergeneracionales de aprendizaje mutuo y cuidado colectivo, donde personas de todas las edades redescubren el valor del tiempo, la memoria y la alimentación consciente.
4. Transformación alimentaria con inclusión laboral
En nuestro obrador es im-perfect®, realizamos transformación alimentaria inclusiva, utilizando productos vegetales descartados del circuito comercial para mitigar la pérdida y mejorar el sistema alimentario desde lo económico, social y ambiental. Consulta nuestro catálogo de productos Es Im-perfect®. (Botiga Online – es im-perfect) y participa de esta acción de Campaña de Navidad:
«Esta Navidad, regala lotes con impacto positivo». De cara a las fiestas, proponemos una manera valiente de seguir fortaleciendo alianzas con empresas:
¿Y si este año la cesta de Navidad, o los regalos corporativos, no solo hicieran feliz al equipo y clientes, sino que también ayudaran a reducir el desperdicio alimentario y a crear empleo inclusivo?
Con cada producto de es im-perfect® se:
- Salva alimentos que se iban a perder y apostando por la economía circular.
- Crea oportunidades laborales para personas en situación de vulnerabilidad.
- Regala algo diferente, con historia, propósito y valores que se contagian.
En definitiva, es un gesto pequeño con un impacto transformador enorme.”
5. Incidencia política
Desde hace más de una década, impulsamos cambios legislativos como la reciente Ley estatal de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario (2025). Esta reconoce formalmente el espigueo como una herramienta legítima y regulada de prevención, así como a los modelos de economía social e inserción laboral como parte activa de la solución.
Replicar el modelo Espigoladors
Después de once años, trabajamos para que el modelo Espigoladors se replique en otras partes de España y del mundo. Muchas comunidades pueden adaptar esta experiencia para luchar contra el desperdicio alimentario y generar impacto social, ambiental y económico positivo. Nuestras líneas de acción — espigueo, transformación alimentaria inclusiva, sensibilización, investigación e incidencia política— son adaptables a distintas realidades locales.
Autoría de la imagen: Jordi Flores
