Laura, voluntaria: «Ver los camiones de las entidades llenos de comida que hemos cosechado me hace sentirme realizada»

Muchas personas encuentran en el espigueo una manera de reencontrarse con la naturaleza a la vez que realizan una labor en beneficio de la comunidad

Laura, voluntaria: «Ver los camiones de las entidades llenos de comida que hemos cosechado me hace sentirme realizada»

Muchas personas encuentran en el espigueo una manera de reencontrarse con la naturaleza a la vez que realizan una labor en beneficio de la comunidad

Laura, voluntaria, enseña una de las cajas de acelgas que ha recogido en un campo en Viladecans

Aunque se trata de una práctica milenaria, la palabra «espiguear» es bastante desconocida. «No habíamos oído hablar de ello», dicen muchos voluntarios y voluntarias cuando les preguntas cómo es que han terminado cosechando acelgas o coles una mañana de marzo en Viladecans. El espigueo les supone una especie de reencuentro con la naturaleza y con una práctica muy arraigada en nuestra cultura, pero que se ha ido perdiendo con el tiempo -y las lógicas de mercado.

Muchas personas vienen a los espigueos a través de entidades sociales; otros, porque lo vieron en la televisión o en las redes; o gracias al boca-oreja cortesía de amigos y familiares. Y salen entusiasmadas, ya que es fácil encontrarse con quien repite varios días a la semana. En este campo de acelgas del Parque Agrario del Baix Llobregat ya hemos venido hasta 5 veces durante esta temporada, porque el precio de venta de la verdura es tan bajo que al productor no le sale a cuenta invertir dinero para hacer la cosecha.

«Es la segunda vez que vengo, y esta vez me he pedido fiesta en el trabajo expresamente», explica Laura, una voluntaria de 33 años que trabaja de administrativa en Barcelona. «Hace tiempo que tenía ganas de hacer voluntariado y ayudar a los demás, pero no encontraba una iniciativa que me acabara de encajar, porque muchas se desarrollan en el entorno urbano y yo quería trabajar en algo relacionado con el medio ambiente. De hecho, me había planteado apuntarme a limpiar playas «, explica. Pero al conocer el significado del espigueo algo en ella hizo «clic»: «En cuanto lo conocí vi claro que ya había encontrado lo que estaba buscando. Una tarea que me permitía estar en el campo, al aire libre -algo muy necesaria en estos tiempos de pandemia- y ayudar a los demás. Ver los camiones de las entidades sociales llenos de comida que hemos cosechado me hace sentirme realizada. Hemos contribuido al aprovechamiento de todos estos alimentos y hemos ayudado a que más lo necesita «.

Este sentimiento de satisfacción a la hora de ayudar a la comunidad lo comparten también otros voluntarios como Sergio, vecino de Sant Boi y miembro de la Tienda de Alimentos Solidarios. Mientras espiguea naranja amarga de los árboles del barrio de Vinyet, en el marco del proyecto piloto para espigar los árboles frutales de las calles, explica que él en su momento también fue usuario de la entidad: «la Tienda me estuvo ayudando mucho tiempo y creo que hay que devolver el favor de alguna manera «. Gema, que también es miembro de la Tienda, comenta que ella está en el paro y que «este voluntariado es el mejor trabajo que puedo hacer».

Voluntarios y voluntarias de la Tienda Solidaria de Sant Boi, en el espigueo de naranja amarga de calle organizada en la ciudad el pasado mes de marzo

Con nuestra labor forma hacemos crecer movimiento social que reivindica que las personas deben estar en el centro de la economía: los colectivos más vulnerables, los productores y productoras y, por supuesto, el conjunto de personas voluntarias, entre otros.

Un cambio de conciencia social, revalorizar los alimentos y promover una cultura de aprovechamiento son aspectos clave para revertir la amenaza del cambio climático y promover el aprovechamiento alimentario es una de las vías para conseguirlo.

Como Laura y Sergio, más de 2.000 voluntarios y voluntarias de toda Cataluña ya han vivido experiencias espigadoras el Parque Agrario del Baix Llobregat o en las zonas agrícolas del Maresme, el campo de Tarragona y Tierras del Ebro. Y tú, quieres unirte al movimiento? Hazte espigador / a! #JoEspigolo

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